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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

El anónimo de Antifraude

José María Ángel, en la Delegación del Gobierno en València.

José María Ángel, en la Delegación del Gobierno en València. / Francisco Calabuig

Los selfis de vendedores y usuarios del Mercat Central con Santiago Calatrava, habitual estos días en los puestos de frutas y verduras, así como el agasajo espontáneo de gentes que se lo cruzan por la calle, aclaran que aquella maniobra de destrucción contra el genio de Benimàmet nunca fue masiva, más bien diminuta. Lo traigo como ejemplo para desenmascarar a esos activistas de redes que con unos cientos de pulgares levantados sobreexplotan su influencia. Cada uno se consuela como puede, ningún reproche, pero hacer de una instantánea pirotécnica toda una articulación gubernamental en su contra se antoja una desmesura.

Las palabras, también en su amplio catálogo digital, que traspasan el tiempo y el espacio, son las auténticas, igual que los monumentos. Así, el eje urbano de la Ciudad de las Artes y las Ciencias se fusiona ahora con el Roig Arena, en un bulevar futurista paralelo al mar, en una trama ciudadana donde la casualidad une el talento arquitectónico con el dinamismo cultural, deportivo y gastronómico. Edificios costeados por el erario público, pero con el consiguiente retorno económico, y el más moderno auditorio de Europa levantado por el empresario Juan Roig.

En años, pocos se acordarán de los Ábalos, Montoro, Ángel Batalla y los que queden por retratar, porque la laboriosidad siempre adelanta a la haraganería. Cierto que muchos de los actuales apegados a la cosa pública ven en esos malos ejemplos su gran salida profesional. Ante tal desafecto, la ejemplaridad debe ser una condición esencial para optar a la decisión de los asuntos comunes. Hacemos tarde en revisar a fondo esa endogamia partidista que se retroalimenta cuando las nuevas generaciones o los jóvenes socialistas empiezan a cobrar la primera nómina institucional, sin olvidarse dels joves que pretenden cargarse las diputaciones soplando y absorbiendo. En caso contrario llegarán más ¿anónimos?, y se plantarán en Antifraude.

Calatrava cuenta que hace tiempo un conocido acaudalado le tentó con el desafío de construir yates, el objeto del deseo de muchos ingenieros, pero un buen amigo belga le convenció de que era más saludable construir estaciones de trenes para el bienestar de mucha gente, que un barco de lujo para el disfrute de unos pocos. Ha firmado ya ocho.

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