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Vicente Faro

València

La agricultura ecológica como reconstructora y defensora de los suelos

El Presidente del CAECV reflexiona acerca del cometido de la agricultura ecológica ante los desastres naturales

Firma de producción de un operador ecológico certificado.

Firma de producción de un operador ecológico certificado. / Levante-EMV

Hoy, en el Día de la Agricultura, me gustaría compartir una reflexión necesaria sobre el papel esencial que juega la agricultura ecológica en la reconstrucción de nuestros suelos y en la defensa del territorio frente a los desastres naturales que, año tras año, golpean nuestro país.

La dana, con sus lluvias torrenciales e inundaciones, y los incendios que han asolado gran parte de España, son dos caras de una misma realidad: la vulnerabilidad de nuestro medio natural cuando se abandona la gestión agrícola, forestal, cinegética y ganadera. No hay mejor bombero que un bancal trabajado ni mejor cortafuegos que un rebaño pastando en las dehesas. La experiencia nos demuestra que la virulencia de los incendios de los últimos años está directamente ligada al abandono del campo y de sus oficios tradicionales.

La despoblación rural, la pérdida de explotaciones y el progresivo abandono de las tierras han convertido lo que antaño podía ser un incendio controlable en catástrofes inabordables. En cambio, quienes vivimos y trabajamos en el campo amamos nuestro entorno y lo cuidamos. Lo hacemos no solo porque es nuestro medio de vida, sino porque es nuestra esencia, nuestro orgullo y nuestro legado.

La agricultura ecológica aporta pruebas claras de su valor. Tras la última dana, el 61 % de las parcelas certificadas de la provincia de Valencia se vieron afectadas total o parcialmente. Sin embargo, solo un 6% de esa superficie se perdió definitivamente como cultivo. ¿La razón? Las cubiertas permanentes y las prácticas propias de la producción ecológica redujeron la erosión y favorecieron una mayor capacidad de recuperación de los suelos. Estos datos confirman que la agricultura ecológica construye sistemas más resilientes y preparados para resistir los efectos del cambio climático.

Por ello, en un día como hoy, debemos reconocer que la agricultura ecológica es el principal aliado para la reconstrucción medioambiental de nuestros territorios. Es una herramienta real, eficaz y probada para regenerar suelos, conservar la biodiversidad y dar vida a los pueblos rurales. El futuro del campo, y con él el de toda la sociedad, pasa por devolver a la agricultura el lugar que merece: el de garante de la tierra, de nuestros paisajes y de nuestra seguridad.

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