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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

Reconstruir la confianza

Este Consell en funciones debería comenzar reconociendo que se llegó tarde y mal tanto a la prevención como a la gestión de la dana

Cientos de personas en la plaza de la Virgen tras la dimisión de Mazón-

Cientos de personas en la plaza de la Virgen tras la dimisión de Mazón- / Miguel Ángel Montesinos

Los gestos pesan tanto como los silencios. Tras la dimisión de Carlos Mazón, el Consell tiene la oportunidad de acercarse, por fin, a las víctimas de la dana con las manos tendidas. Más de un año después, todavía hay familias que esperan las ayudas, pero sobre todo esa llamada que nunca llegó. Durante todo este tiempo se ha mirado de reojo a las asociaciones de damnificados y a los allegados de los fallecidos.

El sucesor de Mazón en el Palau hereda una deuda moral. Para pasar página y abrir un nuevo ciclo, este Consell en funciones debería comenzar reconociendo que se llegó tarde y mal tanto a la prevención como a la gestión de la emergencia aquel 29 de octubre. Asumir el error, aunque sea ahora, es el primer paso para reparar el daño.

Durante meses hemos estado atrapados en una guerra de relatos partidistas, más centrada en culpar al adversario que en asumir responsabilidades. Aunque Mazón fue el principal responsable de la gestión —en tanto la mayoría de competencias dependían de su mandato—, el Gobierno central también lo fue en su parte contratante, como hemos sostenido desde Levante-EMV. El Estado, en toda su extensión, falló. Las administraciones, todas, no pueden ser un laberinto donde la ciudadanía se extravía, sino un refugio donde recobrar la confianza.

Ahora, tras la salida de Mazón, el Consell tiene la oportunidad —y la obligación— de reconectar con quienes sufrieron la tragedia. No basta con cambiar nombres en los despachos, hay que ofrecer nueva mirada, tonos y prioridades. La gran riada dejó algo más que destrucción, también una herida abierta en la credibilidad de las instituciones. Sanarla exigirá mucho más que inversión pública. Se necesita empatía, humildad y presencia. El gobierno valenciano, que aún ejerce sus funciones, debe entender pronto que lo mejor que puede hacer en esta etapa de interinidad es mirar a los ojos a los representantes de las víctimas y, con luz y taquígrafos, pedir perdón por no haberlo hecho antes.

La verdadera reconstrucción pasa por recuperar la confianza. Por eso, cuanto más ágil sea el proceso de sustitución, mejor. No hay justificación posible para que, con tanto por hacer, se prolongue innecesariamente el relevo al frente del Consell por desacuerdos tácticos entre PP y Vox. Eso también sería imperdonable.

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