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Opinión

València

El legado de la Fundación Teresa Navarro

Acto homenaje a Teresa Navarro

Acto homenaje a Teresa Navarro / Levante-EMV

Querida Teresa:

El pasado viernes hubiera sido tu cumpleaños. Aprovechamos ese día para presentar la fundación que llevará tu nombre, Fundación Teresa Navarro, con el propósito de seguir tu legado en la defensa de los derechos de las personas con discapacidad. Un legado que comenzó desde tu puesto como primera Defensora de las Personas con Discapacidad en el Ayuntamiento de Valencia, pero que sobre todo se sostiene en tu ejemplo de vida: el de una PERSONA, con mayúsculas.

Tu lesión medular te hizo más fuerte y mostró al mundo tu coraje, tu capacidad de superación y tus ganas inmensas de vivir y luchar, por ti y por Rafael, tu hijo —afectado por el síndrome X frágil, una enfermedad rara— por quien tanto tú como Tomás luchasteis sin descanso.

Aún recuerdo el día en que te conocí, en mi primera legislatura, cuando todavía era candidata del PSPV, presentando la parte social del programa electoral. Te acercaste a mí con esa sonrisa tuya tan característica y me dijiste que te sentías orgullosa de que una persona con discapacidad representara a quienes, como nosotras, viven la vida sobre ruedas. Hablamos sin parar, como si nos conociéramos de toda la vida. Y así fue hasta que, sin previo aviso, te fuiste. Un ataque al corazón repentino nos dejó a todos sin palabras.

Tu labor en el Ayuntamiento de Valencia fue incansable y desinteresada, así como tu lucha en el tejido asociativo, porque para ti cada detalle de nuestro colectivo era importante y, como decías, había que luchar desde todas las trincheras. No recibías remuneración alguna, pero dejaste toda tu energía en cada proyecto, logrando grandes avances para mejorar la vida de los demás. Eso te honra.

Por eso, cuando llegó tu cumpleaños, quisimos celebrar la vida como a ti te gustaba hacerlo, disfrutando de cada segundo como si fuera el último, “como un regalo de la vida”, como decías siempre. Ese día presentamos la fundación que llevará tu nombre para continuar tu obra y perpetuar tu gran lección de vida. Tu principal preocupación, como madre de una persona con discapacidad, era encontrar una vivienda adecuada para tu hijo y para muchas personas más que necesitan un hogar donde vivir con dignidad.

Tu generosidad no tenía límites. Por eso, tu marido Tomás, tu sobrina Raquel, tus amigas Raquel y yo hemos tenido el honor de crear la Fundación Teresa Navarro. Su propósito fundamental será crear viviendas para personas con discapacidad, hogares donde puedan vivir con independencia, dignidad y autodeterminación, tal como tú soñabas. Trabajaremos codo a codo para cumplir ese deseo, tejiendo alianzas que hagan posible una vida plena e inclusiva para todos.

Me siento profundamente orgullosa de formar parte, junto a las “Raqueles”, como tú las llamabas, y tu marido Tomás, del patronato fundador. Es un honor inmenso por el que pienso trabajar muy duro. Gracias, Teresa, por mostrarme el camino de la verdadera justicia —en mayúsculas— y por recordarme con tu ejemplo cuánto queda por hacer.

El acto del pasado viernes fue tan emotivo como merecías: lleno de amor, de compromiso, de alegría y de baile, que tanto te gustaba. Pero, sobre todo, con lo más importante: la presentación de una fundación con planes concretos para lograr que más personas con discapacidad puedan vivir con autonomía y dignidad. Tu alegría estuvo presente en cada palabra y en cada recuerdo compartido por quienes te conocieron en las distintas etapas de tu vida. Todas las personas coincidieron en algo: en que fuiste una excelente persona, con una fortaleza y un coraje que arrasaban allá por donde pasabas.

No solo tuve el honor de ser tu amiga del alma y hermana de la vida; ahora tengo también el privilegio de seguir tus pasos desde el patronato de la fundación que lleva tu nombre.

Seguiremos celebrando tu legado en la ciudad de Valencia, que aunque no te vio nacer, te vio florecer como nunca, hasta nombrarte hija adoptiva de la ciudad. ¿Se puede pedir más? Tal vez sí: que siguieras aquí, físicamente. Pero como eso no es posible, te garantizo que tu lucha y tu legado seguirán muy vivos. Pues, como bien sabes, tu propósito en la vida también es el mío, y sé que allá donde estés estarás muy contenta de que lo continuemos.

Desde la Fundación Teresa Navarro, trabajaremos sin descanso para cumplir tu sueño: crear hogares donde las personas con discapacidad vivan con dignidad, independencia y amor, con Rafael —tu hijo, el motor de tu vida— como inspiración constante.

Gracias, amiga Teresa.

Seguiremos luchando.

Te queremos.

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