Opinión | Trencar l'enfit
¿Por qué el nuevo presidente valenciano tiene que cambiar su gobierno?
Para formar su equipo, la persona que suceda a Mazón debería poner el foco en alcaldes y alcaldesas y en expertos en la materia de la conselleria que vayan a dirigir. Y muy, muy importante: que todos ellos conozcan y amen profundamente el territorio. Los 'consellers' paracaidistas solo han dejado consternación.

Mazón y Rovira en un acto a principios de octubre. / Germán Caballero
Hace justo una semana y un día, el hasta entonces presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, anunciaba que se iba. Se iba, no pronunciaba la palabra 'dimitir', tras un año aferrado a un cargo repleto de fango desde el día de la dana. Fango del barro que inundó nuestros pueblos y fango de falsas informaciones, medias verdades y de una actitud que le llevó a vivir el peor bochorno que un servidor público puede sufrir. En su caso, en un funeral de Estado. Con su marcha, es el segundo presidente valenciano que deja el cargo desde la recuperación de la autonomía en 1982. No he hecho las cuentas, seré sincera, pero no creo que haya muchas comunidades autónomas en las que hayan dimitido tres presidentes, tres, en solo 43 años: el primero, Paco Camps por el asunto de los trajes; el segundo, Eduardo Zaplana, que prefirió ser ministro del Gobierno de España que seguir de presidente de los valencianos; y el tercero, Mazón. Todos del PP. Siempre he sostenido que, si te sabes adaptar, vivir en la anomalía valenciana no es difícil, solo requiere poca capacidad de asombro, una cierta resignación, mucha flexibilidad y también sentido del humor. La retranca, a raudales, Al menos, cuando la situación lo permita. Este, el de la dana, no es el caso.
Otra de las anomalías valencianas, diría yo, es haber tenido y tener todavía en el gobierno autonómico, a consellers que, es bastante obvio, solo responden al jefe y que al contrario de lo que esgrimía aquella mítica película de los 60, no llegaron a la Generalitat especialmente para servir. Llegaron para cumplir los designios de Mazón. Su guardia pretoriana, su mano ejecutora. Y punto. Si no es difícil entender por qué estos días de 'interregnos' algunos sí que mantienen la agenda pública y continúan dando la cara con una cierta normalidad dentro de la anormalidad que vivimos desde el 29-O, y hay otros, son la sombra de quien antaño fue jefe del Consell, ni están ni se les espera. Por ejemplo, un-dos-tres, el conseller de Educación, José Antonio Rovira.
Ya cuando la dana nos sorprendimos todos, sobre todo docentes, equipos directivos y familias de los centros afectados, de la capacidad prestidigitadora del titular del ramo, que durante días y días desapareció de la cruda realidad mientras decenas de colegios, institutos y edificios culturales sucumbían bajo toneladas de lodo. Cuando la consulta educativa no faltó ni un día a la televisión. Pero bueno, en su defensa puede alegar que su actitud tampoco era especialmente extraña. Justamente por desaparecer en momentos clave y muy importantes ha perdido ahora su jefe el puesto de trabajo.
Pero volvamos al quid de la cuestión. El que se ha ido es Mazón, pero no sus consellers quienes, se supone, deben continuar trabajando para el pueblo valenciano mientras perciben la nómina correspondiente. La realidad del día a día continúa y la gente sigue necesitando becas, ayudas o trámites, por nombrar algo. Y merece que los miembros de su gobierno estén ahí, como lo están los alcaldes y alcaldesas de los municipios. Estos, a diferencia de los otros, no pueden huir ni esconderse fuera de su pueblo hasta que pase el mal tiempo. Ni pueden ni quieren, que es lo mejor. Y hablando del cambio de aires: ¿debe el nuevo presidente aprovechar y cambiar algunos miembros del anterior equipo? Sin duda, sí. Para empezar, despedir agradeciendo los servicios prestados (o no) a todos aquellos que estos días han dejado los quehaceres propios de miembros del gobierno valenciano para perderse en el ruido generado por el futuro relevo. A cambio, le sugiero que ofrezca la gestión de estas carteras a personas con experiencia en gestión local. Mucho alcalde o alcaldesa y mucho concejal con experiencia. También, personas expertas en el ramo del que se van a responsabilizar a partir de ahora. Y, lo más importante: que quieran, valoren y aprecien el territorio para el cual van a trabajar. Los 'consellers' paracaidistas solo han dejado consternación. Porque ¿recuerdan qué es lo primero que hizo el PP cuando pactó con Vox? Cederle las emergencias. Las emergencias. No hay más preguntas, señoría. De los errores hay que aprender.
Suscríbete para seguir leyendo
- Fallece un joven de 21 años sin hogar en pleno centro de València
- La Aemet emite una advertencia especial ante la llegada de una borrasca de gran impacto a la C. Valenciana: esto es lo que nos espera
- Los expertos confirman que los Peligni fueron los fundadores de València
- Y el híbrido 'salvó' a Ford Almussafes
- Huelga educativa en Valencia: Estas son las seis grandes reivindicaciones del profesorado
- El asesino machista de Catarroja: 'Mi chica está mala, le pasa algo. No se despierta
- Profesionales de todos los sectores rechazan empleos en Valencia por no poder pagar el alquiler
- ¿Por qué van los profesores valencianos a la huelga?
