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Opinión | En el barro

València

¿Por qué Pérez Llorca?

El portavoz del PP representa lo que querían Mazón, los barones provinciales, Vox y desde una perspectiva distinta, Feijóo y la dirección nacional. Todo a la vez en el mismo rostro: como aquellos disquetes viejos de doble cara y doble densidad

Pérez Llorca y Mazón, en una imagen de archivo en las Corts.

Pérez Llorca y Mazón, en una imagen de archivo en las Corts. / ROBER SOLSONA/EUROPA PRESS

Cuando los ordenadores aún nos daban miedo, recuerdo a un profesor que ofrecía de forma recurrente la solución a todos nuestros problemas de almacenamiento de textos y artículos (imágenes y vídeos ni se nos pasaba por la cabeza). “Necesitas disquetes de doble cara y doble densidad”, era su fórmula mágica. La duplicidad me maravillaba. No solo doble cara, sino también densidad doble. Nunca lo entendí, ni lo intenté, porque pronto el invento, donde cabían hasta 720 kilobytes, pasó a la historia. Uno más. Hoy aquel profesor y los disquetes los llevó rondando después de que saliera fumata blanca de la basílica de San Pedro de la calle Génova de Madrid con el nombre del elegido (Vox mediante) para relevar a Carlos Mazón.

Juanfran Pérez Llorca es el político conservador de doble cara y doble densidad que Alberto Núñez Feijóo necesitaba en la tesitura actual, cuando tenía que buscar un perfil para presidir la Generalitat sin romper los equilibrios que Mazón ha construido con la ultraderecha, ya que (eso ha quedado claro) no quiere más complicaciones de las previstas en un horizonte electoral que tiene pintados ya comicios en Extremadura, Castilla y León y Andalucía.

Pérez Llorca, el muñidor de los acuerdos de Mazón, su amigo y hombre de confianza, cumple de sobra el requisito que exige Vox: alguien cercano al president dimitido. Lo conocen bien. Es desde ese punto de vista una extensión de aquel, con todo lo que representa por contra de cara a la relación con las asociaciones de víctimas y el Gobierno. Es también la solución que gustaba a los virreyes provinciales valencianos.

El alcalde de Finestrat ya ha tenido oportunidad de presentarse en los despachos que corresponden como un 'president' con nombre propio. Y proyecto. Algo más que el heredero de Mazón.

Pero el alcalde de Finestrat (¿mantendrá el cargo si es ungido?) ya ha tenido oportunidad en estos días de presentarse en los despachos que corresponden como un president con nombre propio. Y proyecto propio. Algo más que el heredero de Mazón. Doble cara y doble densidad. Lo que querían Mazón, los barones provinciales, Vox y desde una perspectiva distinta, Feijóo y la dirección nacional. Todo a la vez en el mismo rostro. Habrá que ver el resultado que da en un puesto de alta responsabilidad, si finalmente Vox le pone su sello de mercancía válida. Y habrá que ver si con todos los focos encima y una situación tan complicada como la de la posdana es capaz de resistir con soltura la paradoja de ofrecer un perfil dialogante y más bien moderado (también Mazón apareció con esos atributos en la historia política reciente) y al mismo tiempo tener buena entrada en los oráculos de la ultraderecha. Habrá que ver.

Y antes de atravesar ese puente habrá que ver quién negocia ahora con los emisarios de Santiago Abascal, si asume ese papel el elegido, como reclama Vox, o si Génova se pide ese papel para controlar promesas e intercambios. En todo caso, tal como están las cosas entre la dirección valenciana del PP y la nacional, no parece que la primera vaya a poner muchos peros a las pretensiones de la otra, una vez que ha obtenido el premio del candidato que quería. Así que el mando va a seguir en Madrid, aunque guste poco y las manos en la partida de cartas puedan ser las de Pérez Llorca.

La primera decisión de Pérez Llorca, si al final es 'president', será enterrar los relatos de guerra o no

La gran pregunta para la mayoría no militante, con todo, es la misma que antes de la fumata blanca: si el elegido y su nuevo gobierno (haya más continuidad de nombres o no) serán capaces de reconstruir puentes rotos, acción que no es unidireccional. Esa primera y fundamental decisión marcará su mandato (ahora con la etiqueta de provisional) y su relación con el año de Mazón. Este se fue ayer de las Corts perdiendo la última oportunidad de ofrecer una imagen distinta ante los que han sufrido de verdad. La primera decisión del que llegue (Pérez Llorca con toda probabilidad) será enterrar los relatos de guerra o no. No se lo van a dejar fácil.

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