Opinión
Europa y su propia “inteligencia”

El Parlamento Europeo / Lucía Leal / EFE
La decisión de Bruselas de crear una unidad de inteligencia europea es un paso que llega algo retardado, pero que aún llega a tiempo. En un continente donde las amenazas híbridas, la desinformación y los ciberataques se han convertido en parte del paisaje, seguir confiando únicamente en los servicios de inteligencia nacionales es insuficiente. Europa necesita algo más: una visión común, una coordinación real y una capacidad propia para anticiparse a quienes buscan desestabilizarla.
Las democracias europeas son vulnerables. Manipulación informativa, ataques a infraestructuras críticas, presiones tecnológicas… y todo ello procedente de actores muy diversos. Pretender que cada país gestione esto por su cuenta es ingenuo. La nueva unidad no sustituirá a los servicios nacionales. Su valor está en conectar puntos, en tener una visión panorámica de amenazas que cruzan fronteras y en dar a Bruselas capacidad para entender el mundo sin depender siempre de capitales con prioridades distintas. Y, en reaccionar más rápido.
La creación de una unidad de inteligencia propia no es un gesto técnico: es una declaración política. La Unión ha decidido comportarse como lo que debe ser: un actor con ambición estratégica. Europa es el objetivo perfecto para quienes quieren dividirla. Mientras las grandes potencias actúan con una sola voz, la UE se dispersa en 27 servicios de inteligencia, prioridades contradictorias y vetos cruzados.
La unidad que impulsará Von Der Leyen es una oportunidad histórica. Por primera vez, Bruselas podrá interpretar amenazas sin quedar atrapada en la agenda política de cada capital. Eso es exactamente lo que algunos temen: una Europa con autonomía real. Pero no significará centralizarlo todo, sino que los europeos dejen de ser espectadores en la batalla global por la información, la tecnología y la influencia.
Hay quien habla de “pérdida de soberanía”. La realidad es la contraria: en 2025, ningún país —ni España, ni Francia, ni Alemania— puede protegerse solo de campañas de desinformación coordinadas, ciberataques masivos o sabotajes híbridos. Defender la soberanía nacional hoy exige un escudo europeo. O lo construimos juntos, o seguirá siendo perforado desde fuera.
Algunos temen una concentración de poder o un uso político indebido. Son debates legítimos, pero superables con controles serios. Lo que no es una opción es seguir como estamos: fragmentados, lentos y expuestos.
Europa ha demostrado que cuando se coordina es más fuerte. La inteligencia es la pieza que faltaba para completar ese rompecabezas. La Unión aspira a ser un polo de estabilidad en un mundo turbulento; sin inteligencia propia, eso era una ilusión. Con ella, empieza a ser un proyecto posible.
Bruselas, por una vez, se anticipa. Y en este terreno, anticipar es la diferencia entre la seguridad y la vulnerabilidad.
- Juan Roig: 'Tenemos una demanda de 60.000 corredores pero no va a poder ser
- València se corta la lengua
- Supersábado en València: El puente desborda la ciudad y obliga a cortar los accesos al centro
- Muere el piloto valenciano Enzo Badenas en un entrenamiento en Castellón
- Cuando una foto cambió la historia de un Maratón que había tocado fondo
- Directo | Sigue el Maratón de Valencia 2025
- Apuñalado en el antiguo cauce en València
- Maratón Valencia: Todas las calles, puentes y túneles cortados
