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Opinión

Los dos no, por favor

Valencia y Levante

Valencia y Levante / Levante-EMV

Valencia y Levante nos están dando momentos de pavor futbolístico. Ambos están en zona de descenso y se enfrentan cuando ninguno de los dos puede ejercer de benefactor como hemos visto en otros derbis en los que el autor de un gol ha pedido perdón por marcarlo. El Levante vive de grandes alternancias. Ha estado siempre entre la fatalidad y la euforia. En su caso se han dado circunstancias tan anómalas como perder la categoría con un equipo que se podía recitar de memoria.

El Valencia ha sido, históricamente, el equipo representativo de la comunidad regional del antiguo reino. Castellón y Hércules en Primera nunca alcanzaron la preponderancia valencianista. Hoy el Elche es de los que se puede salvar y el equipo del que se puede enorgullecer las gentes aficionadas de las tres provincias es el Villarreal. Fernando Roig es modelo de dirección económica y deportiva. Casi una excepción en el mundo de las mejores divisiones españolas.

El Valencia no solo fue el icono futbolístico. También lo era familiarmente, En distintas épocas tuvo pareja de humanos: los Ibáñez de Sueca, los Badenes de Castellón y los Granero de Chella. Por cierto que siempre se ha destacado, con todo merecimiento, la cantera suecana, que creó el maestro don José Maiques, y nunca se ha mencionado a la chellina. De esta población, además de los hermanos Granero, surgieron su primo, el Granero del Espanyol, el valencianista Manolo Pallás hijo de un gran pintor, y el Granero del Levante.

Al autobús del Valencia se le aplaudía cuando cruzaba por la carretera de un pueblo de nuestra tierra. La gente salía a saludarle por haber ganado un título o un partido importante. Y ahora, casi es vergonzante decir que se es valencianista. No se puede sentir el orgullo de aquellos equipos que lucharon por títulos de Liga y Copa y los conquistaron. Ahora, el sueño de todo valencianista es eludir el descenso. Hoy hay que sentirse avergonzando por la “faena” que nos hizo aquél malhadado presidente que vendió nuestra alma por menos de una plato de lentejas a Peter Lim. Pero él se llevó el jamón.

El Levante puede pasar por apuros económicos, pero, de momento, no consta que haya sido vendido. Tengo la impresión de que ante tal coyuntura se levantarían los seguidores. Los levantinistas se sienten orgullosos de su club y su equipo.

A los aficionados de cualquier lugar no se les ocurre minusvalorar al Levante. Actualmente sí lo hacen del Valencia porque otrora fue enemigo al que batir. Era de los grandes y podía aspirar a todo. El Valencia actual es una miseria futbolística y acomodarse a las maldades de Lim es recurso manido. Se nos ha dado el caso de que un famoso buscarruidos, largo como futbolista, corto de mente, nos haya dicho públicamente, en Mestalla, que nos vamos a Segunda. De todas maneras no hay que pensar en la ruina inmediata. Está prevista para más adelante. La sociedad ha pedido préstamos para acabar el Nou Mestalla, promesa incumplida, en su día, de Lim a quien se le conceden licencias junto al nuevo recinto, para que haga buen negocio y al tiempo se le permitirá levantar en Mestalla un recinto de torres con pisos a altos precios de mercado: De ello no habrá que lamentarse porque quienes pactan grandes beneficios para la S.A. no cuentan con que el futuro, como decían los clásicos es más oscuro e incierto que el reinado de Witiza.

Posdata 1. El partido Villarreal-Barcelona era una manipulación de la Liga. En el sorteo de la Copa no han entrado los cuatro equipos que jugarán la Supercopa en Abu Dabi. ¿Eso no es manipulación de un torneo, la Copa del Rey, que es tan oficial como la Liga?

Posdata 2. Es una tontería promocionar el futbol español en Estados Unidos. (Mayami dicen los modernos). Lo importante es promover la Liga usaca de su espectáculo, ni futbol ni rugby, en el Bernabéu.

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