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Opinión | Raso y junto al palo

València

Tres valencianos, cero valencianistas

Ferran, Grimaldo y Fornals juegan con España mientras el Valencia CF está atrapado en una deriva que lo aleja de cualquier protagonismo pasado con la selección

Gayà, con la camiseta de la selección española de fútbol.

Gayà, con la camiseta de la selección española de fútbol. / Efe

En la lista de convocados por el seleccionador nacional hay tres valencianos: Ferran Torres, Grimaldo y Fornals. Ninguno pertenece al Valencia CF. Es consecuencia directa de la política del propietario. Es el modo habitual de dirigir la entidad. En la recámara para alcanzar lugares de privilegio internacional están Mosquera y Yarek. Dos jugadores nacidos en la llamada Academia y cuando alcancen la cima desde la Sub-21 también estarán, como ahora, lejos de Mestalla. Las lesiones han dejado fuera de las convocatorias a Gayá. Era el único que nos quedaba.

En el siglo pasado, en julio de 1963, hice mi debut como cronista de las andanzas del equipo nacional. Tuve que escribir el relato en mi debut un desgraciado resultado: España, 2,·Escocia 6. Mi presencia en ese partido el primero de los “milicientos” de los que he sido relator, por lo que soy' recordman' porque mis antecesores en este oficio no pasaron de ver, como mucho, dos partidos por temporada del equipo nacional que a veces incluso no se clasificaba para el Mundial o la Eurocopa. Claro que entonces no se le llamaba “La Roja” por razones obvias. Lo que tampoco ocurría era que al equipo nacional no lo disfrazasen como hoy. Deben ser razones de peso, es decir de dinero, por las cuales se acepta que una multinacional de la vestimenta deportiva obligue a deslucir de manera que a mí me recuerda a los disfraces de los entrañables Hermanos Díaz, lo payasos preferidos en las Navidades.

Dabid Albelda, en un partido con España.

Dabid Albelda, en un partido con España. / Efe

Aquella primera crónica me la pidieron porque jugaba Vicente Guillot Fabián, que entonces era el ídolo valencianista. Fue jugador que llegó a crear la discusión entre guillotistas y waldistas. La polémica no existió entre ellos hasta el punto de que ambos crearon una cafetería frente a Mestalla llamada Walgui.

Desde el partido contra Escocia, con uno de los mejores futbolistas de la historia, Dennis Law, he tenido la oportunidad de ver jugadores valencianos en partidos importantes y siendo protagonistas en alguno de ellos como el tanto de Claramunt a Grecia en Salónica, a pase de Valdez, y la satisfacción olímpica de David Albelda en Sidney. He tenido la oportunidad de ver participaciones importantes y mundialistas como la de Fernando. Y en prácticamente todos los grandes acontecimientos he podido escribir sobre actuaciones de valencianos y valencianistas.

Por más recursos memorísticos que hago siempre vuelvo a la melancolía. A los cromos de Puchades, el gran héroe del Mundial de 1950, en Brasil, que tuvo como compañeros a Eizaguirre, Asensi e Igoa.

Hemos perdido el norte. Ahora, cuando Ferran marca un gol los narradores cuentan que es jugador barcelonista. Y es futbolista que ha tenido el detalle de marcar y levantarse la camiseta oficial para mostrar una blanca en la que recordaba a sus paisanos de la desgraciada dana. Grimaldo no debe decir gran cosa a los aficionados de Valencia porque pertenece a un club alemán. Fornals tampoco está en la memoria colectiva porque su club más importante fue el Villarreal. Y por más recursos memorísticos que hago siempre vuelvo a la melancolía. A los cromos de Puchades, el gran héroe del Mundial de 1950, en Brasil, que tuvo como compañeros a Eizaguirre, Asensi e Igoa.

El Valencia se nos fue de la mano el día que apareció en Mestalla el tal Peter Lim que se le tiene como anuencia aparición, o sea, milagrosa, porque no se le ha visto acudir al palco ni siquiera con alguna intermitencia. Claro que ahora hace bien porque los insultos, merecidos, los oiría de cerca. Ahora desde Singapur le importa una higa lo que suceda. Lo último que ocurrió durante su presidencia fue ser campeón con Marcelino y Mateu Alemany, lo que para él debió ser inaceptable y los echó.

Rubén Baraja, con Sergio Ramos y Fernando Torres, en un partido con la selección.

Rubén Baraja, con Sergio Ramos y Fernando Torres, en un partido con la selección. / Efe

El Valencia nos ha anunciado progreso con el fichaje del señor Gourlay quien nos ha prometido cambio de dieta y mejoría del enfermo. Para ello ha tenido la genial idea de mandar a representantes suyos a torneos internacionales de juveniles. Pretende captar estrellas del futuro. O sea, para cuando el equipo esté en Segunda y lo más práctico sea recurrir al Mestalla de la mano de Angulo. El club se ha librado de Corona y ha vendido a todo lo vendible. Alguien debería explicar por qué ha venido, con retraso por cierto, el señor Gourlay. Para hablar de un futuro desconocido mejor habría sido ahorrarse su contrato. Tal vez con sus dineros se habría fichado un jugador destacable y no a futbolistas lesionados y suplentes en otros lugares de menor trascendencia,

A estas alturas no vale decir aquello de que Dios nos coja confesados. Ya hemos sido condenados.

Posdata. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, que presenció la farsa de la paz para Palestina, ha anunciado la concesión del premio FIFA de la Paz. Se concederá en Washington durante el sorteo del próximo Mundial. Se lo entregará el “entregado” Infantino al presidente de los aranceles, que no pudo conseguir el Nobel de la Paz como perseguía.

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