Opinión
Asco

Archivo - Imagen del centro histórico de Sarajevo. / Europa Press/Contacto/Adrien Fillon - Archivo
Me ha conmocionado leer que la Fiscalía de Milán investiga ‘safaris humanos’ en Sarajevo. Se pagaba por cazar humanos y el precio dependía de si eran viejos, jóvenes, mujeres embarazadas o niños. Excuso decirles el asco que ha supuesto leer dicha noticia. Inmediatamente surgen preguntas ¿un hecho único? ¿Hacia dónde va el humano? ¿A qué bajeza moral llega? ¿Existen límites a la degradación? ¿Estos monstruos tienen temor a Dios o límite alguno? Por desgracia no es un hecho aislado.
En la historia encontramos hechos igual de salvajes o más, sin ir más lejos en el siglo XX. Hubo torturas y matanzas (y en ellas actos sádicos) en Europa, África, Asia, América y Oceanía, contabilizando las muertes sólo de las 20 más grandes son unos 155 millones (leyó bien, sí) de personas asesinadas y hubo infinidad más. Actualmente p.ej. en Palestina francotiradores israelíes ¿tendrán turistas de la muerte? siguen abatiendo mujeres y niños inocentes de forma inhumana.
Los nombres de los principales responsables acaban sabiéndose, pero miles y miles de asesinos llegan a venerables ancianos para vergüenza de la humanidad. Estos infames episodios son blanqueados o negados por herederos ideológicos, que para imponerse justifican miedo, represión, ensañamiento y muerte.
Si llega a sustanciarse esta investigación judicial conoceremos nombre y posición social de estos tarascas que pagaron por ir a cazar humanos, sin más contexto que el placer cruel de hacerlo. No serán sin techo ni trabajadores manuales. Según los periodistas investigadores Gavazzeni y Zupanič, eran un centenar de pudientes asesinos en serie procedentes de EE.UU., Canadá, Japón, Rusia, España e Italia que jugaban a ser dios. ¿Por qué no saltó antes el escándalo? El dinero es poderoso. En Italia buscan que estos depravados paguen, esperemos que entre tanta pesquisa importante que llevan a cabo nuestras fuerzas del orden encuentren un hueco para detener a los cazadores españoles y que no escapen.
Es evidente que esto es una cumbre de la degeneración. Después de matar regresaban a sus vidas como personas normales, ¿lo eran? ¿Y los organizadores? ¿Y el régimen permisivo? No me extrañaría que hipócritamente estos animales bípedos fueran creyentes e hiciesen donativos caritativos.
Una sociedad que educa algunos de sus componentes de forma tal que puedan si quiera permitirse mentalmente una barbaridad de este calibre es una sociedad enferma. Nunca evitaremos totalmente los sádicos y monstruos, pero podemos censurar e impedir que en los discursos se favorezca odiar al otro. Se defienden ideas con razones no con muertes. Una insinuación, un chiste, un callar prudente, un dejarlo pasar hace que ese mensaje contamine a los más jóvenes; y lo que éticamente es intolerable, trocará en tolerable y de ahí a despreciar al otro hasta no considerarlo persona hay un trecho muy corto.
Tuve la desgracia de ver la jauría humana actuando; vi en los ojos inolvidables de estos individuos la certeza de que matarían si no hubiera consecuencias. Ahora veo en algunas manifestaciones puño o mano en alto, la misma rabia, odio y loca sin razón. Después aparentan ser buenas personas; no lo son. Olvidan, no saben o peor, no les importa, los millones de vidas truncadas que estas actitudes han comportado en nuestra tierra y allende de ella. La historia debe ser recordada para no repetirla.
Algunos vivimos el temor familiar a hablar de los muertos, el silencio impuesto por una dictadura incluso sobre los deudos. La pavura que provocaba en gente honrada jueces, policía, guardia civil, Iglesia o ejército, hoy instituciones honorables pero con historia. En el inconsciente aún perdura ese miedo. Había libros, revistas y canciones prohibidas; catedráticos y maestros silenciados… Nuestra lengua y cultura prohibidas. Siguen sin respetarla, porque no respetan la cultura; ninguna cultura. Ya hay demasiados síntomas de intolerancias. Y de la intolerancia al odio. Ruego a Dios que ningún salvaje quede impune y sin excepción, paguen con cárcel de por vida y que esta sea larga.
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