Opinión
La derrota moral de Mestalla
Tras tres años sin vernos las caras, y con un Valencia arrastrado por su crisis institucional, Mestalla celebró una derrota: la de reconocer a un rival por la hegemonía de la ciudad. El espíritu del tiempo del Mestalla en 2025 es hijo de Meriton

José Manuel López
"Esta noche estás jodido. Mañana estarás peor". Me lo advirtió un compañero la noche electoral del 28 de mayo de 2023, con la tercera cerveza en un pub delante del Palau de la Generalitat. Me lo recordé días después, la noche del 17 de junio frente a un estadio de Orriols ya vacío tras un partido contra el Alavés. "Mañana estarás peor". Definitivamente, no fue un buen mes.
El día después
Lo peor que tiene la derrota es el día después. Es cruel. No tiene prisa. Le gusta arrellanarse. Este sábado es frío, pero también ha salido el sol. Abro X y ahí están los destellos. Periodistas de referencia pasando facturas; tuiteros anónimos celebrando hegemonías; alguna portada heroica apelando a la historia; las imágenes de un grande venido a menos celebrando esta victoria como se celebra una eliminatoria europea; un goleador demostrando que sabe perder, pero que aún no ha aprendido a ganar…
También abro el whatsapp. La esperada reflexión, madurada tras doce horas, de un amigo respetado con cuatro décadas de butaca en Mestalla. "Me descolocó ver a casi todo el estadio cantando puto-sapo-el-que-no-bote". Lo constata otro amigo: "Es una derrota moral del valencianismo".
Creemos que el tiempo nos pertenece. Que nuestra experiencia y nuestras coordenadas son las que explican y explicarán un mundo que, en realidad, cambia y se nos escapa entre las manos; que reclaman nuevas generaciones con nuevos valores que nacen de nuevos contextos. Y eso vale para la música, para la política y hasta para el fútbol.

Todas las imágenes del Valencia CF - Levante UD en Mestalla / Francisco Calabuig
Hace quince años, en los primeros duelos realmente disputados, con Iborra, Ballesteros y compañía, vivimos algún debate interesante con el añorado mestre Aleixandre. Él solo veía al Levante melancólico e irrelevante que había conocido en los años 70, 80 y 90. No podía haber derbi porque impugnaba la mayor: la existencia del rival. Nosotros, a base de resultados y crecimiento social, reivindicábamos el espacio que queríamos empezar a ocupar en la ciudad.
Hijo de Meriton
Tras tres años sin vernos las caras, y con un Valencia arrastrado por su crisis institucional, Mestalla celebró una derrota: la de reconocer a un rival por la hegemonía de la ciudad. El espíritu del tiempo del Mestalla en 2025 es hijo de Meriton: un club que comienza a ver su pasado demasiado lejano, y que no solo asume la existencia de una alternativa en la ciudad, sino que celebra y reivindica su superioridad. Aquí estamos. Donde llevábamos desde el regreso de 2004 esperando estar.
21 de noviembre de 2025. Lo del viernes es un cambio de rasante en la historia de la rivalidad deportiva en la ciudad. Hemos perdido un partido, pero hemos ganado un derbi. Estamos jodidos, sí, pero mañana estaremos mejor. Que disfruten de la victoria, porque nos vemos en la vuelta. Y ahora, a por el Athletic.
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