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Opinión

València

El prestigio innovador y científico

La apertura del curso universitario español en la Universitat de València y la ceremonia de los Premios Rei Jaume I consolidan la Comunitat Valenciana como polo de talento e investigación

Apertura del curso académico 2024/2025 en la Universitat de València.

Apertura del curso académico 2024/2025 en la Universitat de València. / Miguel Ángel Montesinos

La Comunitat Valenciana se asoma esta semana a una de esas coyunturas que permiten medir el pulso real de un territorio. Junto con la previsible investidura del octavo president de la Generalitat el jueves en las Corts, la apertura del curso universitario español en la Universitat de València y la celebración de los Premios Rei Jaume I sitúan a la autonomía en el mapa del talento, la investigación y la innovación, vectores que marcarán el desarrollo económico y social de las próximas décadas.

No es casualidad que la Universitat de València —institución con cinco siglos de historia— haya sido elegida para inaugurar el curso académico español. Es un reconocimiento a la trayectoria de una comunidad que ha sabido consolidar un ecosistema universitario y científico competitivo. La ceremonia, aplazada en septiembre por el temporal, llega en un momento simbólico, coincidiendo con el 525.º aniversario del Estudi General. Esta será la segunda vez que València sea la ciudad escogida para la celebración de apertura del Curso Universitario. En el año 2018, el Rey inauguró el curso en la Universidad Politécnica, con motivo de los 50 años de existencia del centro.

A este acto se suma la entrega, en la Lonja, de los Premios Rei Jaume I, que reúnen cada año a figuras científicas y empresariales de primer nivel. Su prestigio internacional, avalado por un jurado con varios premios Nobel, convierte a València en escaparate de la excelencia y refleja también la generación de conocimiento de impacto, con galardones en un amplio espectro de categorías que van desde la economía al medio ambiente, la biomedicina o las nuevas tecnologías.

La Comunitat Valenciana dispone de universidades sólidas, centros de investigación consolidados y un tejido emprendedor cada vez más dinámico. Pero, como bien recuerdan los jurados de los Rei Jaume I, nada de eso puede sostenerse sin políticas estables de inversión en I+D+i. Los avisos sobre los riesgos de los recortes no deben caer en saco roto. La competitividad científica no se improvisa; se construye con recursos, planificación y voluntad política.

Estos días de relevancia institucional no deben quedarse en mera escenografía. El verdadero progreso se gesta en los laboratorios, en las aulas, en las empresas que apuestan por innovar y en los equipos que trabajan para transformar ideas en oportunidades. La Comunitat Valenciana tiene capacidad para situarse en posiciones de liderazgo, pero necesita una estrategia de largo recorrido que asegure coordinación, financiación adecuada y una decidida apuesta por retener talento.

En un mundo que avanza a velocidad de vértigo, la autonomía no puede permitirse perder el tren. La universidad es solo el primer eslabón de una cadena que desemboca en innovación, actividad económica y bienestar social. Convertir los hitos de esta semana en dinámicas estructurales es el reto inmediato.

La apertura del curso universitario español y los Premios Rei Jaume I ofrecen una oportunidad que la Comunitat Valenciana debe aprovechar para reforzar su papel como territorio capaz de pensar, investigar y emprender con ambición de futuro, asuntos claves para consolidar la reconstrucción tras la catástrofe de la dana.

El gran reto será que todas estas piezas funcionen coordinadas, sin fisuras, con una visión de largo plazo. El nuevo president del Consell debe ser activo en consolidar políticas de ciencia e innovación porque son parte esencial del futuro colectivo.

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