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Opinión

València

Gastronomía y moda también son cultura

Quique Dacosta con una de sus creaciones culinarias

Quique Dacosta con una de sus creaciones culinarias / Levante-EMV

Todo va demasiado rápido. Lo inmediato lo domina todo y con ello corremos el riesgo de menospreciar y considerar que, por ejemplo en cultura, solo se considere arte lo que se expone en museos o se represente en teatros. Pues no. La cultura también se saborea, se huele, se viste y se siente. La cultura es identidad, es oficio y es capacidad creativa. Por eso, en una semana tan culinaria y festiva como esta, es necesario reivindicar que tanto la gastronomía como la moda son expresiones culturales de pleno derecho.Y, como tal, quienes la ejercen pueden y deben tutear a sus colegas sin complejos.

La gastronomía no es simplemente la acción de comer. Es un relato construido a partir del territorio, la tradición y la innovación. En la Comunitat Valenciana lo sabemos bien, y lo demuestran figuras como Quique Dacosta, con tres estrellas Michelin, y el biestrellado Ricard Camarena.

Ricard Camarena en las cocinas de su restaurante

Ricard Camarena en las cocinas de su restaurante / Levante-EMV

Dacosta ha sabido convertir su cocina en todo un manifiesto mediterráneo por su técnica, emoción y con un discurso artístico que transforma productos locales en experiencias sensoriales. Camarena, por su parte, ha elevado la creatividad y la honestidad culinaria a una filosofía, defendiendo el sabor, la sostenibilidad y el respeto al entorno. Ambos son prueba de que cocinar es también contar historias, preservar memoria y generar nuevas formas de sensibilidad.

Pero la reivindicación cultural no termina en la mesa: continúa en el armario. La moda, tantas veces reducida a una cuestión de tendencia, superficialidad o escaparate, es en realidad un lenguaje colectivo. Es la manera en que una sociedad expresa su visión del mundo, su estética, su identidad. Y también aquí encontramos nombres que elevan esta disciplina al nivel de arte.

Uno de ellos es Isabel Sanchis, cuya firma ha desfilado en pasarelas internacionales y ha vestido a mujeres de todo el mundo. Su trabajo combina artesanía, elegancia y una sensibilidad contemporánea que demuestra que la moda puede ser tan narrativa como un cuadro o tan emocional como una composición musical. En cada colección, Sanchis reivindica el valor del taller, la importancia del detalle y la fuerza de una creatividad arraigada en el oficio y en la belleza.

Desfile de Isabel Sanchis en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid

Desfile de Isabel Sanchis en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid / Efe

Tanto la gastronomía como la moda comparten una misma esencia: ambas transforman la materia —ingredientes o tejidos— en una expresión artística que habla de quiénes somos. Ambas generan industria, identidad, patrimonio y proyección internacional. Y ambas merecen ser reconocidas como parte integral de nuestra cultura.

Reivindicarlo no es un capricho: es un acto de madurez cultural. Significa entender que la cultura no vive únicamente en los libros ni en los museos; también está en un plato que resume una tierra, en un vestido que expresa una sensibilidad, en el trabajo de quienes, desde su oficio, ayudan a mirar el mundo con nuevos ojos.

Y en la Comunitat Valenciana, donde conviven la creatividad culinaria de Dacosta y Camarena con el talento creativo de Isabel Sanchis, tenemos pruebas de sobra de que cultura es todo aquello que logra emocionarnos y hacernos reflexionar, ya sea desde el paladar o desde la pasarela.

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