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Opinión

La devoción de Vives

Joan Lluis Vives, humanista y filósofo valenciano

Joan Lluis Vives, humanista y filósofo valenciano / L-EMV

Es un libro de Historia y una biografía de Joan Lluis Vives este Sine querela, memòries (apòcrifes) de Joan Lluis Vives. Si a todo esto se añade que el autor, Francesc Blay, de Sueca, no busca la literalidad sino el sentido, tenemos varias pruebas de la solvencia de un libro que nos hace comprender las vidas de algunos personajes de la política y la cultura (entre otras muchas cosas) del momento.

Materia es lo que sobra: América se abre o la abren a Europa. El emperador Carlos ha capturado (en Benissanó) al mismo rey de Francia y articulado la mayor de las maquinarias de poder hasta entonces conocidas. La imprenta funciona a todo gas y las primeras remesas de protestantes hacen guardia para tomar al asalto el castillo interior o las galeradas del impresor.

El cuadro de conjunto parece avalar el hartazgo de las víctimas, en diversos sentidos: torneo teológico de modo que Vives comprueba que ni unos ni otros tienen demasiado interés en dejar de hacer el burro, con perdón. Aun así, hay un tráfico ordenado de espíritus jansenistas o erasmistas (el ídolo de Vives, salvo unos cuantos episodios donde no lo fue) educados y renovados como una casa recién pintada.

Gracias a que Vives se aleja de estos protestantes primerizos y de la reacción, nunca mejor dicho, de los católicos más intolerantes, es como Vives conserva la cabeza sobre sus hombros. O como se libra de ser convertido en un costillar a la parrilla, algo que les pasó a unos cuantos miembros de la familia Vives.

Basta hojear unas cuantas páginas del libro para disponerse a manejarlo como si se tratara de material rodado por la cámara, articular y limpiar y poner orden en el càsting. Y Blay ha rodado, con acierto y por momentos con pasión, (aunque Vives sea un mesócrata apacible, Fuster dixit) y, sobre todo, un preceptor de obispos y aristócratas y confidente de Catalina de Aragón y después de ganarse el pan o cobrar la lección, describir al buen cristiano.

Este Vives seduce. Siempre me he preguntado por qué Europa quemaba brujas y por qué nuestra Inquisición quemaba judíos o librepensadores. Respuesta: por qué no tienen que leerse tantas deposiciones, con perdón, de los reos y sus abogados.

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