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Opinión | Trencar l'enfit

Subdirectora de Levante-EMV

¿Por qué Mazón no puede seguir cobrando (y cobrando más) de los valencianos?

Reconoció que se había equivocado y que, por ello, debía irse. Mantenerlo y subirle el sueldo con una comisión fantasma no ayuda a cicatrizar una herida que no para de sangrar

Mazón, durante el pleno de investidura de Pérez Llorca.

Mazón, durante el pleno de investidura de Pérez Llorca. / Kai Forsterling

Por coherencia. Carlos Mazón no puede seguir cobrando y cobrando más de los valencianos por coherencia, con él mismo y con la ciudadanía. Me explico: el expresidente del Consell no debería seguir percibiendo un salario público en estos momentos ni un minuto más, ya sea del Palau, de las Corts o de cualquier espacio de la administración pública. De la misma manera que su exconsellera de Emergencias, Salomé Pradas, fue destituida por él mismo 22 días después de la dana por, se sobreentiende, sus fallos en la gestión de la dana (si no, no hubiera sido destituida, claro), Mazón debería abandonar también no únicamente el cargo que ostentaba y al que ya ha renunciado, sino también cualquier vinculación pública con la ciudadanía, tanto en lo que a responsabilidad se refiere como en remuneración.

Y no debe seguir cobrando (y, encima cobrando más de los valencianos), por muchos motivos. El primero de ellos es, a estas alturas de esta pesadilla que nunca acaba, por algo que él mismo reconoció y que a todos nos ha quedado nítida y tristemente claro: no estuvo presente donde debía estar, ni física ni emocionalmente. Aquel día, en el que sabía 'perfectamente' lo que estaba sucediendo, según han declarado miembros de su equipo como el propio José Manuel Cuenca ayer en el Congreso de los Diputados, él decidió tomarse la tarde libre, irse de comida, alargar la sobremesa dos horas pese a todo lo que estaba sucediendo y no atender llamadas ni mensajes durante más de media hora. No estaba físicamente en ningún enclave oficial propio de la administración y del autogobierno que lideraba, sino en un restaurante. Tampoco se sentía impelido, pese a su inmensa responsabilidad como president, a modificar su agenda privada para interesarse mínimamente por lo que estaba sucediendo, una vez supo lo que estaba sucediendo. Por ambos motivos, que en definitiva es por no haber estado ni haber querido estar, no se debe perpetuar su continuidad en la administración propia de la Comunitat Valenciana.

Por eso, todavía considero más inadecuado que el grupo parlamentario del PP haya considerado que el exjefe del Consell sea el portavoz de la formación en una comisión 'fantasma', que no se reúne en dos años y medio, y que perciba por ello 650 euros más en su nómina. En total, dado que son 14 pagas, serán 8.800 euros más. No tiene ninguna explicación lógica. Las asociaciones de víctimas, esas con las que el nuevo president, Juanfran Pérez Llorca, quiere reunirse no entenderán que tipo de premio merecía su antecesor en el cargo, aquel al que gritaron en el funeral de Estado y que no se movió del confort de un reservado mientras fuera se desataba el horror. Y no sé, sinceramente, que argumento les dará el exalcalde de Finestrat. También yo siento curiosidad en escucharlo. ¿Es miedo a Mazón? ¿Demasiada deuda? ¿Lástima por dejarlo a la deriva? Cuesta de entender, la verdad. Porque ayudará muy poco a cerrar esa herida que todavía sangra. Aunque he de confesar que quien haya elegido una comisión fantasma para Mazón ha tenido muy buen ojo, porque si la cuestión es estar ausente el anterior jefe de la Generalitat tiene un máster oro en eso.

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