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Opinión

València

El compromiso

24/09/2017 Cartel 'No más violencia de género'.Un total de 7.159 personas y 665 entidades se han adherido al Pacto Valenciano contra la Violencia de Género y Machista en los poco más de tres meses que lleva en marcha, un acuerdo que "va más allá de un pacto entre partidos", ha destacado este domingo la vicepresidenta y consellera de Igualdad, Mónica Oltra.ESPAÑA EUROPA COMUNIDAD VALENCIANA SOCIEDAD
ARCHIVO. Protestas . manifestaciones contra la violencia machista y doméstica

24/09/2017 Cartel 'No más violencia de género'.Un total de 7.159 personas y 665 entidades se han adherido al Pacto Valenciano contra la Violencia de Género y Machista en los poco más de tres meses que lleva en marcha, un acuerdo que "va más allá de un pacto entre partidos", ha destacado este domingo la vicepresidenta y consellera de Igualdad, Mónica Oltra.ESPAÑA EUROPA COMUNIDAD VALENCIANA SOCIEDAD ARCHIVO. Protestas . manifestaciones contra la violencia machista y doméstica / Europa Press

La violencia machista no siempre es un golpe, una violación o un asesinato, como nos muestran cada día los noticiarios; a veces es un “compromiso". Es la dominación psicológica, silenciosa y estructural.

Un excelente ejemplo lo tenemos en la película "The Arrangement" (1969), la febril y denostada obra de Elia Kazan. Lo que en su día se despachó como el melodrama caótico de la típica crisis de la mediana edad de un hombre es, en realidad, una de las autopsias sociológicas más incisivas jamás hechas a la cultura occidental y patriarcal.

La película arranca con un intento de suicidio. Eddie Anderson (Kirk Douglas), publicista de éxito, lo tiene todo y, sin previo aviso, estrella deliberadamente su deportivo contra un camión. El tipo salva la vida milagrosamente. La lectura fácil, la psicologista, nos habla de un hombre "mentalmente enfermo". Pero Kazan nos grita que el paciente no es el individuo; la patología es la estructura.

El problema de Eddie no es el fracaso, es el éxito. Es la encarnación del "suicidio anómico" de Émile Durkheim: la desesperación que surge cuando se han alcanzado todas las metas (dinero, estatus, familia, amante) en un sistema social cuyas reglas son una farsa. Su vida entera es el “compromiso" que da título al filme: un pacto de silencio que naturaliza un capitalismo que “vende” emociones y crea necesidades (publicidad) y un patriarcado que se sostiene sobre la dominación psicológica.

Kazan describe cómo se hereda esa autoridad. El tiránico padre de Eddie, un pequeño comerciante, ejerce una masculinidad basada en la agresión física sobre la madre y la progenie. Eddie, el hijo "civilizado", la reproduce más tarde de forma simbólica: domina a su esposa Florence (Deborah Kerr) con la violencia de la indiferencia y a su amante Gwen (Faye Dunaway) con la manipulación de una promesa que nunca cumple.

Cuando Eddie colapsa, la estructura (la familia, el psiquiatra y el abogado) se defiende. Lo hace patologizando la respuesta del protagonista masculino. Eva Illouz nos cuenta el mecanismo en su “capitalismo emocional”: se utiliza el lenguaje terapéutico para culpar al individuo. Lo llaman "loco" para no tener que admitir que el “compromiso" (el matrimonio vacío, el trabajo alienante, la aventura con la amante hastiada) está roto, que el vínculo con las instituciones ya no existe.

Para muchos el interés en el desenlace posiblemente esté en saber si los amantes "acaban juntos". Sin embargo, la escena final, donde un Eddie ya desposeído voluntariamente de toda pertenencia material, de todo estatus y poder, le dedica a Gwen un sencillo y sereno "Te quiero", a lo que ella responde con un inmenso y profundo "Gracias". Es una conclusión sociológica: no es una ruptura romántica; es la primera interacción auténtica de la película. Él se libera de la necesidad patriarcal de poseer. Ella de la obligación social de corresponder.

"The Arrangement" no es la historia de una terapia maquinada por lo institucional; es la narración de una demolición. Es, como dice Alain Touraine, la génesis misma del sujeto emancipado: esa voluntad de escapar de las reglas y poderes que nos impiden ser nosotros mismos y nos reducen al control de un sistema. Una lucha desigual contra el orden que nos arrebata el sentido, demostrando que no hay sujeto si no es rebelde.

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