Opinión | Bolos
Torró y la coherencia feminista
El socialismo valenciano no ha mostrado firmeza ante el comportamiento machista de Salazar

El ex dirigente socialista y secretario general de Coordinación Institucional en el Gabinete de Presidencia del Gobierno, Francisco Salazar. / PSOE - Archivo
Más allá de la incapacidad manifiesta de Pedro Sánchez para seleccionar a su equipo, todavía no hemos oído a la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, expresar la repugnancia que provoca que Francisco Salazar —ahora—, y antes Santos Cerdán y José Luis Ábalos, hayan exhibido un machismo tan casposo. Todo el socialismo valenciano conoce la cercanía de Salazar con Torró, pero las amistades deben quedar al margen cuando se trata del reproche público que merecen comportamientos impresentables, por muy influyentes que hayan sido quienes los protagonizan en Moncloa.
Nadie está exento de tener amigos, conocidos o simples saludados de los que avergonzarse, pero en la esfera pública sorprende que las mujeres socialistas valencianas no hayan salido al unísono para condenar al citado Salazar. No solo la interpelada Torró, tampoco hemos visto a Diana Morant mostrarse más exigente frente al machismo galopante en su organización, y únicamente Bernabé ha salido al paso.
Todas ellas conocen en primera persona la dificultad de abrirse camino en un mundo tan masculinizado como la política, pero si ante un caso tan evidente como el de Salazar —igual que antes Cerdán y Ábalos— no se actúa con mayor contundencia, se pierde el hilo de la coherencia. También se echa en falta aquel entorno feminista que se movilizó de inmediato para que se borrara el nombre de Plácido Domingo de Les Arts, pero que ahora sigue sin exigirle a Torró una condena clara del comportamiento de Salazar.
Como nadie discute a Sánchez, la federación valenciana del PSOE dio por bueno el ascenso de Torró a una Secretaría de Organización por la que ya habían pasado militantes del PSPV como Ciprià Císcar y Leire Pajín, olvidando que la actual número tres del partido se negó a encabezar la candidatura de Ontinyent tras la ruptura con Jorge Rodríguez. Por cierto, la agrupación en la que milita Torró y donde el PSOE es el partido municipal menos votado. Un mal precedente, que no pareció importar a un presidente del Gobierno cada vez más atrapado en sus errores de cálculo.
Sánchez pasará, pero la falta de contundencia contra el machismo de sus compañeros por parte de las mujeres del socialismo valenciano con mando en plaza no tiene un pase. Ya tardan.
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