Opinión | Trencar l'enfit
El tufo machista de los 'wasap' de Cuenca a Pradas
"Ya, mujer", "tranquila" o " Salo" son términos impropios no solo para dirigirse a una consellera del gobierno valenciano sino, también, por menospreciar su preocupación en un momento de extrema gravedad.

José Manuel Cuenca, en la comisión de la dana del Congreso. / José Luis Roca
Hay dos cuestiones sobre las que no paro de dar vueltas desde que salieron a la luz los 'wasap' entre la consellera de Emergencias en el día de la dana, Salomé Pradas, y el presidente de la Generalitat de entonces, Carlos Mazón, y su jefe de Gabinete, José Manuel Cuenca. La primera es por qué un asesor externo, una persona que no forma parte del gobierno elegido por los valencianos, a la que nadie ha votado ni escogido para ser gestor de la cosa pública, sino que ha sido designada 'a dedo' por el presidente de turno decide y le dice a la máxima responsable de una conselleria que no confine a la población el día de la dana. ¿Cómo es posible eso? En una situación de caos total, donde se supone que era Pradas quien más información de los tres tenía, no puedo dejar de reflexionar sobre el gran poder que se le otorga a Cuenca como para tener la autoridad de decidir sobre la seguridad de decenas de miles de personas. ¿Quién le confiere ese poder? ¿Lo asume él porque llevaba meses comportándose como si estuviera por encima de los miembros del gobierno? ¿Sobre la base de qué exactamente toma decisiones competenciales relacionadas, en este caso con una emergencia, sin tener delegadas él tales responsabilidades?
Y segundo, no puedo dejar de pensar en el tono y en el trato. En el tono de Cuenca durante su comparecencia en la comisión de investigación en el Congreso de los DIputados en la que, además de negar todo el protagonismo en la toma de decisiones que luego hemos visto sí que tuvo, transmitía hastío y aburrimiento mientras los diputados le preguntaban. igual que un niño pequeño que no se quiere comer la sopa. Daba la sensación de que sus señorías eran estúpidas, que no sabían que él era únicamente un simple jefe de Gabinete sin voz ni voto en nada, un jefe de Gabinete que no era capaz de decirle a Mazón que saliera de donde estuviera, pero que ahora hemos visto que sí era capaz de evitar un confinamiento. ¿Era o no era capaz?
Y ahora voy al trato, a ese deje repleto de condescendencia y de un importante tufo machista que se desprende de los mensajes con Salomé Pradas desde ese "calma" cuando ella le explica la complicada situación que ya se está viviendo en muchos puntos de la geografía al diminutivo "Salo" o al "ya, mujer" cuando, quince minutos antes del Esalert ella le espeta que "está la cosa muy muy mal". Unos términos impropios para dirigirse a una consellera de un gobierno autonómico. Si Mazón era y debía ser tratado como 'president', ella era y debía ser tratada como 'consellera'. Y punto. Igual que Pilar Bernabé es la delegada de Gobierno y no 'la chica que tienes al lado', según la calificó el mismo Cuenca en estos mensajes. Me recuerda mucho a los "xiqueta" con lo que se referían algunos a María José Catalá en sus inicios o a los numerosos 'tranquila' que se han tenido que papar dirigentes políticas de todos los ámbitos cuando expresan sus opiniones o propuestas en momentos de crisis. O en cualquier momento. Como decía una observadora muy aguda, a Cuenca solo le faltó añadir "seguro que estás nerviosa porque tienes la regla". Lo hubiera acabado de bordar.
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