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Opinión

Infantino ha puesto la FIFA a los pies de Trump

El acto del sorteo del Mundial dejó paso a su consolidación de palmero de Trump con la adjudicación de un premio que no consta que haya sido acordado mundialmente. Infantino, que se sepa, no ha pedido opinión a los miembros de la organización que preside

Donald Trump junto a Gianni Infantino

Donald Trump junto a Gianni Infantino / Jacquelyn Martin / AP

Gianni Infantino no es modelo que podría representar su apellido. En él no hay infantilidad. Es individuo que individualmente es tan mayor que sabe debajo de qué árbol se cobija. En un mundo en que hay tres individuos más o menos reprobables, o bastante, por sus hechos, Trump, Putin y Netanyahu, Infantino ha buscado protección en el emperador de Estados Unidos. Con el apoyo del mandatario de la Casa Blanca parece que se ha asegurado el puesto con resultados espectaculares. El sorteo del Mundial que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México, si para entonces estos dos últimos países no han sido invadidos, fue esperpento. Sobre todo porque el presidente de la FIFA inauguró la lista de los grandes premios. En este caso creó el «FIFA de la Paz», invento que se ha sacado de la manga porque considera que tiene el poder en sus manos.

Infantino participó como espectador en la falsa paz que se firmó para que los palestinos fueran muriendo de poco en poco. Fue una presencia inesperada y sorprendente. El acto del sorteo del Mundial dejó paso a su consolidación de palmero de Trump con la adjudicación de un premio que no consta que haya sido acordado mundialmente. Infantino, que se sepa, no ha pedido opinión a los miembros de la organización que preside. Es una infamia que la FIFA acepte un sorteo al que no pudieron estar representadas todas las selecciones clasificadas. Es una indecencia moral que se juegue un campeonato del mundo en un país que no acepta a determinadas participantes. Ya es infumable que la FIFA establezca que Israel es Europa y Palestina, cuando puede montar un equipo nacional, tenga que jugar en Jordania formando parte de Asia. Sigue siendo vergonzante que la FIBA continúe admitiendo que Israel siga participando en la Eurocopa de baloncesto. No se aplica el mismo rasero a Rusia, que también vendrá por su falta alguno.

El Mundial se va a disputar en tres países y dos de ellos están amenazados por Estados Unidos. Para empezar, no es cuestión baladí. Los representantes de México y Canadá tuvieron un papel precario en el sorteo. La ceremonia fue incompleta porque la distribución de las ciudades en que se jugarán los partidos fue el segundo capítulo. Si Trump tuviera un mínimo de gracia podría haber dicho como Grouxo Marx, que era la segunda parte de la parte contratante.

El Mundial es una barbaridad inventada por Infantino, que en principio tuvo la genial idea de que este campeonato se disputara cada dos años. Cada día se tiene menos en cuenta a los clubes que son la base sobre la que se asienta el negocio balompédico. La distribución de sedes es una barbaridad que debería ser contestada por los participantes. Habrá selecciones que lo harán alternando el frío con el calor. Y además tendrán escaso tiempo para descansar y recuperarse porque tendrán que desplazarse cientos de kilómetros de un lado a otro de un país tan enorme como Estados Unidos.

Después llegarán las lesiones causadas en parte por este Mundial que debió ser abortado por las federaciones nacionales. Claro que estas permiten a sus directivos estar presentes en un torneo cuyas consecuencias pagarán los clubes que tengan jugadores compitiendo. Dado que el fútbol se ha universalizado serán muchos los clubes que tendrán jugadores en ese torneo que puede ser nefasto. Habrá entidades que perderán futbolistas del país, pero también estarán viajando de la Ceca a La Meca por su pertenencia a países que los llamarán. La circunstancia más desfavorable será para los grandes clubes europeos porque tienen en sus filas jugadores europeos, africanos y hasta asiáticos.

Nos han vendido que el Mundial servirá para que el fútbol siga creciendo entre los presuntos espectadores. El fútbol importante comenzó con el Cosmos de Nueva York con jugadores como Pelé y continúa en tercera fila. Por el contrario ahora hay quienes nos quieren implantar ese fútbol rugby o lo que sea, que allí es muy rentable. (En el Bernabéu ya se ha jugado un partido). Aquí con su potencial económico y el patrocinio de las grandes marcas acabarán dando mordiscos en nuestros estadios que llevan tiempo perdiendo su auténtico nombre gracias a los patrocinadores foráneos. La venta de clubes a fondos de inversión o similares ya no es novedad en España. Es lo que toca.

Posdata. El Mundial no será problema para el Valencia. Lim ha conseguido un equipo sin internacionales. No habrá que temer por si se nos lesiona alguno.

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