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Opinión

Alcalde de Chiva

Un año de gobierno: reconstrucción, responsabilidad, esperanza y futuro para Chiva

Chiva un año después de la dana.

Chiva un año después de la dana. / Germán Caballero

Ya hace un año que asumí, con una enorme ilusión y responsabilidad, la alcaldía de Chiva junto con un equipo plural formado por PSPV-PSOE, Compromís, Activa Chiva y ADUC. Cuatro partidos distintos, con sensibilidades diferentes, pero unidos por un compromiso común: conducir a nuestro municipio en la reconstrucción y para ello anteponerlo por encima de cualquier interés partidista.

Este año ha sido intenso, difícil y profundamente humano. Y si algo he comprobado es que la buena gobernanza se logra con gestión, honestidad y cercanía. Mi compromiso, y el del actual equipo de gobierno, es seguir actuando bajo los principios de transparencia, responsabilidad y dedicación absoluta a nuestras vecinas y vecinos. La prioridad desde el primer día fue clara: recuperar Chiva.

Llegamos en un momento complejo y delicado, con numerosas obras de reconstrucción para hacer y lo que era más preocupante, con chivanos y chivanas que veían un presente, y un horizonte, muy difícil, con muchas dudas y con incertidumbres que iban más allá del día a día y de la propia forma de vida tal y como hasta ese fatídico 29 de octubre todos y cada uno de nosotros conocíamos. Hoy es momento de reflexionar sobre lo avanzado, pero también de reivindicar lo que aún necesita ser mejorado para garantizar que nuestro pueblo, nuestros ciudadanos, reciban el trato y las respuestas que merecen.

La prioridad desde el primer día fue clara: recuperar Chiva. Las lluvias torrenciales habían dañado infraestructuras básicas, caminos rurales, equipamientos públicos, Polígono Industrial y zonas de las urbanizaciones, diseminados y casco urbano que, además de su valor histórico y social, son el corazón de nuestra vida y nuestra convivencia. En este año Chiva ha logrado realizar reparaciones urgentes, obras de emergencia que muchos vecinos y vecinas necesitan para su rutina diaria, y además reactivar proyectos que estaban paralizados y que al mismo tiempo nos dan visión de que la vida continúa más allá de la dana.

Sin embargo, la realidad es clara: la reconstrucción exige rapidez, y esa rapidez, muchas veces, se ve frenada por trámites que no responden a la urgencia de las necesidades. Por eso quiero insistir en algo fundamental, algo que durante todo este tiempo los alcaldes y alcaldesas de los distintos municipios afectados hemos venido reiterando en reuniones y comparecencias a las que hemos sido convocados por las administraciones superiores: se necesita disponer de más agilidad y de menos burocracia para la contratación por cuestiones de urgente necesidad. Los trámites, los plazos administrativos y la lentitud de ciertos procedimientos hacen que obras que deberían ejecutarse en semanas tarden meses en iniciarse. Y eso no solo ralentiza, y en algunos casos paraliza, la recuperación, sino que también genera frustración e incertidumbre entre los vecinos y vecinas afectados.

Igual de necesaria es una mejor coordinación entre administraciones. Durante este año, hemos vivido ejemplos de cooperación positiva, pero también situaciones en las que la falta de comunicación o la duplicidad de competencias ha ralentizado actuaciones esenciales. Creo que ha quedado claro que las catástrofes naturales no entienden de colores políticos ni de fronteras administrativas. Por eso, se necesita de una estructura estable y eficaz que garantice que los recursos de todas las administraciones —local, provincial, autonómica y estatal— se activen de forma sincronizada. Sin embargo, y por desgracia, lejos de ello hemos observado, en algunos casos, disputas entre las grandes administraciones que solo nos llevan al desánimo.

A pesar de estos obstáculos, Chiva ha trabajado sin descanso. Sé que aún queda mucho por hacer, lo sabemos y sería injusto, a la vez que ridículo, el negarlo. Vivimos en el municipio, lo pisamos, nos paseamos y compramos en él, y hablamos diariamente con la gente, verdadero y único eje central de todo este proceso, y por ello sabemos de las necesidades, de las urgencias, de todo aquello que el pueblo y las urbanizaciones necesitan. Y por ello sabemos que aún queda mucho por hacer, desde luego. Pero también es cierto que las obras avanzan, que la reconstrucción sigue en marcha y que estamos activando e impulsando proyectos que miran al futuro.

Además, y como símbolo de la estabilidad institucional que necesitaba nuestro municipio, este gobierno ha logrado aprobar los presupuestos de 2026 dentro del plazo legal, algo que no ocurría desde hacía más de veinticinco años. Disponer de un presupuesto aprobado en tiempo manifiesta confianza en nuestra administración por parte de inversores y empresas, y nos permite planificar mejor, ejecutar con mayor eficacia y garantizar que las intervenciones que Chiva necesita no sufran retrasos por este precepto normativo. Es una señal clara de normalidad, rigor y gestión responsable.

Este primer año ha sido intenso y, en muchas ocasiones, difícil. Pero también ha sido un año de aprendizaje, compromiso y resultados. Y si algo tengo claro es que Chiva merece un gobierno persistente, valiente y exigente, no solo hacia dentro, sino también hacia arriba, para reclamar lo que nuestro municipio necesita. Y en eso no vamos a cejar lo más mínimo, puesto que es lo que se espera de nosotros.

Me gustaría agradecer al gobierno central, a los ministerios y a las consellerias correspondientes por las intervenciones y por las ayudas que han concedido y nos han entregado a los chivanos, a las chivanas y al municipio. Está claro que sin todos ellos esto llevaría otro ritmo de reconstrucción, sino fuera también, en algunos casos, algo inasumible por la administración local.

Seguimos y seguiremos recordando a las cuatro personas de nuestro municipio que perdieron la vida ese día, y no solo a ellas, sino a las doscientas treinta que son y serán la verdadera y única desgracia que no va a tener solución posible. Y seguiremos trabajando con humildad, con cercanía, con empatía y con la determinación de quienes saben que Chiva es más que un municipio: es nuestra casa, nuestra historia y, sobre todo nuestra esperanza y nuestro futuro.

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