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Opinión | Las científicas cuentan

Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (CSIC) y AMIT

Los hongos filamentosos: aliados clave en la industria moderna

Los hongos filamentosos son microorganismos que se caracterizan por su estructura ramificada compuesta de hifas, las cuales les permiten crecer y colonizar prácticamente cualquier entorno. Aunque algunos pueden resultar perjudiciales en campos como la salud o la agricultura, los hongos también ofrecen soluciones a nivel industrial, convirtiéndose en aliados clave en la sociedad moderna. A medida que la sostenibilidad y la transición hacia una economía circular se convierten en prioridades globales, los hongos emergen como herramientas biotecnológicas efectivas. No solo son capaces de reciclar materia y desechos orgánicos, sino que también ofrecen múltiples aplicaciones en la industria, utilizándose para producir alimentos, o como factorías para la síntesis de compuestos de valor añadido, entre los que se encuentran ingredientes alimentarios, catalizadores, compuestos bioactivos, biocombustibles o bioplásticos, entre otros.

El papel actual de los hongos en la industria

Los hongos filamentosos juegan un papel crucial en diversas aplicaciones industriales, contribuyendo significativamente a la sostenibilidad y la innovación. En la industria alimentaria se utilizan en la obtención de productos como la salsa de soja, quesos como el camembert y roquefort, o el tempeh, así como para la producción de aditivos y conservantes como el ácido cítrico. Más recientemente, se ha comenzado a producir la denominada micoproteína como una alternativa sostenible a la proteína animal en los cada vez más demandados análogos cárnicos. Además, los hongos son organismos clave en la producción de biocatalizadores (enzimas) como amilasas, pectinasas y proteasas, que tienen aplicaciones tanto en la fabricación de alimentos y bebidas, como en el campo textil, fabricación de detergentes y la industria papelera. En la industria farmacéutica, los hongos juegan un rol fundamental en la producción de antibióticos, como la penicilina, y otros compuestos con propiedades antiinflamatorias, antimicrobianas o anticancerígenas. En el campo de los biocombustibles, los hongos descomponen material vegetal (como los residuos agroalimentarios) en azúcares fermentables, facilitando la producción de bioetanol. También se están utilizando para obtener bioplásticos, ofreciendo alternativas sostenibles a los plásticos convencionales. Además, su capacidad para degradar contaminantes en procesos de biorremediación los convierte en herramientas efectivas para limpiar suelos y aguas. Y, por si no fuera suficiente, los hongos también pueden actuar como biofertilizantes en la agricultura, mejorando la calidad del suelo y promoviendo el crecimiento de plantas.

Hongos filamentosos y economía circular

El concepto de economía circular propone un modelo de producción y consumo en el que los residuos se reducen al mínimo, aprovechándose al máximo los recursos a través de la reutilización, el reciclaje y la valorización de subproductos. En la actualidad, las biorrefinerías fúngicas están emergiendo como una solución para aprovechar los residuos agroalimentarios, imitando el enfoque de las refinerías de combustibles fósiles, pero utilizando recursos renovables y procesos biológicos en lugar de químicos. Los hongos juegan un papel central en estas biorrefinerías, debido a su capacidad para transformar subproductos vegetales (como bagazos o pieles de frutas) en compuestos de alto valor, como biocombustibles, enzimas y compuestos bioactivos, aportando valor económico a estos residuos. Además, el uso de hongos reduce la huella de carbono al transformar residuos en recursos, disminuyendo así la necesidad de incineración y vertederos, importantes fuentes de gases de efecto invernadero.

Desafíos y oportunidades

Como vemos, los hongos son grandes aliados en la transición hacia una industria enfocada en la economía circular. Sin embargo, a pesar de su potencial, la utilización de hongos presenta algunos desafíos. Entre ellos, por ejemplo, la necesidad de optimizar los procesos de fermentación y de reducir los costes de producción. Sin embargo, los avances en biotecnología, como la biología sintética y la edición genómica, están ofreciendo nuevas oportunidades para superar estas limitaciones. La generación de hongos mejorados genéticamente capaces de producir mayores cantidades de enzimas o metabolitos facilitará su utilización a gran escala en la industria, siendo ésta una de las líneas en las que trabajamos en el grupo de investigación de Biofactorías Fúngicas del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos del CSIC, centro de Excelencia Severo Ochoa. A medida que la investigación avance, es probable que veamos un uso mayor de estos microorganismos en una industria moderna basada en la sostenibilidad, donde los residuos de hoy se convertirán en los recursos de mañana.

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