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Opinión

Director de Levante-EMV

Cuando el truco ya no tapa al mago

Las denuncias por machismo y corrupción, que afectan al Gobierno de Sánchez, dificultan cualquier respiro navideño

Pedro Sánchez durante su balance del año político.

Pedro Sánchez durante su balance del año político. / PI STUDIO

El síndrome de la Moncloa se intensifica cuando los presidentes se enrocan. Ese intento de aparentar normalidad mientras todo se desmorona no lo sostiene ningún abono único de transporte sacado de la chistera, porque el problema no está en el truco, sino en el mago. Hemos visto la misma prestidigitación en manos distintas y sabemos que la credibilidad depende siempre del artista. Algo tan elemental, en tiempos de circo navideño, parece escapársele a Pedro Sánchez, un descuido que amenaza con arrastrar a una parte de su organización.

La felicitación navideña del presidente del Gobierno, aprovechando una rueda de prensa (¡con preguntas!), acompañada de un consejo de descanso, se agradece. Sin embargo, las denuncias por machismo —el caso de Toni González en Almussafes— y por corrupción —Ábalos, ya en prisión, y ahora imputado su asistente Berlanga—, por ceñirnos a lo cercano, dificultan cualquier respiro. Que se lo pregunten a Pilar Bernabé, obligada a despejar a córner una y otra vez, ahora frente a los machirulos, con escaso apoyo de los suyos. Y digo en masculino, porque la actitud pétrea de algunos compañeros es manifiestamente mejorable. Solo José Muñoz, en redes, y Fernández Bielsa, mediante comunicado, han dicho algo. Y el asunto daba para mucho más.

Mención aparte merece la comisión de investigación del Congreso sobre la dana. No solo por la comparecencia de la exconsellera Salomé Pradas, camino de personaje de reality televisivo, sino también por la del exsecretario autonómico de Presidencia, Cayetano García, a quien habíamos señalado como parte del núcleo duro de Mazón. Si Sánchez ha quedado retratado como un pésimo seleccionador de personal, lo del expresident no tiene nombre, pues nos vendía a García como el mejor camarlengo —spin doctor— de esta orilla del Mediterráneo, un híbrido que superaba a Iván Redondo y Miguel Ángel Rodríguez, juntos.

No sorprende que Pérez Llorca se distancie cada día más de Mazón y de ese entorno, a quienes acusa de no decir toda la verdad, es decir, de falsearla. El problema es que el actual jefe del Consell y todo el PPCV compraron ese relato sin verificarlo mucho tiempo. Exactamente igual que hace el PSOE con Sánchez.

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