Opinión
Se alquilan animales para Navidad
El concejal de Bienestar Animal de la Generalitat valenciana se condecora nuevamente con otra brutal estulticia, en este caso autorizando el uso de animales en un circo que atufa. “Porque hay leyes de rango superior y los técnicos no pueden negarse”, justifica. ¿Rango superior quiere decir “jefe” ultra? ¿Técnicos, o funcionariado ambulante por despachos?
“El presente y el futuro del circo no pasan por la exhibición del dominio del ser humano sobre el animal, sobre el diferente” asevera Melina Melamina representante de la APCCV (Associaió de Profesionals de Circ de la Comunitat Valenciana). La infancia lo ve de otro siglo, repudian el maltrato hacia los animales, se horrorizan al mencionárselo.
“Los verdaderos profesionales del circo, que defendemos el arte circense basado en el talento humano, el esfuerzo y la creatividad, que nos formamos durante años y seguimos reinventándonos y entrenando muy duro cada día, estamos claramente en contra del uso o la promoción de prácticas crueles con animales”, afirma la joven artista de trampolín, malabares, danza contemporánea y especializada en porté (acrobacias), banquinas (saltos) y trapecio.
Desde el circo actual se pone en valor una cultura sostenible, “un gran respeto al medio ambiente y a los seres vivos que habitamos el planeta, más allá de los humanos”, teniendo bien presente que “el circo es una disciplina escénica, con un amplio pasado diverso y un presente que también lo es”, comenta la también pedagoga de circo para la infancia.
A los ínclitos próceres del trasnochado concepto de ocio, moradores de los límites del mal que sobrevivís “a menudo confusos entre la ambición personal y la política ambiciosa bajo pretexto de interés nacional”, según los historiadores franceses del siglo veinte Pierre Renouvin y Jean-Baptiste Duroselle, decirles que en el siglo veintiuno, el mensaje de la esclavitud animal como entretenimiento ya no cuela.
El circo es ilusión infantil, color, música, alegría en todas sus formas, ya sea en teatro, en calle o en carpa. “Si hablamos de la tradición de Navidad, la carpa y su ambiente tiran mucho” señala Melina. “A los niños y niñas les encanta sobre todo los números aéreos (trapecio, telas, straps-correas aéreas-), las acrobacias y los clown-payasos”. El arte circense es indescriptible y “por suerte estas Navidades tenemos varias ofertas de circo que promueven espectáculos divertidos y sorprendentes para toda la familia”, sin esclavismo ni tortura animal, herramientas del embrutecimiento desde la más tierna infancia.
En España los circos con animales “han sido totalmente prohibidos a nivel nacional, tras la aprobación de la Ley 7/2023 de Protección de los Derechos y el Bienestar de los Animales”.
Se alquilan animales para Navidad. Dromedarios y camellos por menos de mil euros, serpientes rondando los setecientos euros, chimpancés cinco mil euros, elefantes casi seis mil euros. Toda vida es alquilable para y por el negocio. Reptiles, caballos, tigres, elefantes, leones, burros, aves rapaces, ovejas, cabras, vacas, patos, osos, lémures, primates, renos, perros, toros, animales acuáticos. ¿Existe en España un Centro de Recuperación y Rescate para animales víctimas de la explotación en negocios como el circense tal como ordena el convenio europeo CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres)? El referente trasnacional es APP Primadomus, en Villena (Alicante), que reubica víctimas rescatadas de estas empresas.
Glòria Tello de Compromís, ha descrito como “terrible” permitir un circo con animales ¿Dónde quedó el respeto a la voluntad ciudadana contraria a esta barbarie? “Lo que Catalá y los suyos no pueden hacer es forzar a los funcionarios a incumplir los acuerdos municipales si no hay norma de rango superior que obligue a lo contrario” explica la que fuera concejala de Bienestar Animal, “tomaremos todas las medidas necesarias para que el gobierno municipal cumpla la ley”. Por su parte “el Grupo Municipal Socialista ha presentado un recurso contra esta resolución en el que se exigen medidas cautelares para impedir su celebración”, anuncia su portavoz en el ayuntamiento. “No solamente es una absoluta vergüenza sino que, además, es ilegal”.
Permitir o favorecer este tipo de espectáculos favorece a “ciertos empresarios que priorizan el beneficio económico sobre la ética y el bienestar animal, y coloca en desventaja a los circos que apuestan por un modelo respetuoso, moderno y profesional. Además este tipo de prácticas perjudica la imagen del circo cuando existen alternativas de gran calidad sin necesidad de explotar animales”, advierte Melina.
Suetonio, historiador en la Antigua Roma, legitimaría que a César le gustaba repetir el verso del griego Eurípides quien planteaba: “Si hay derecho para violar, violadlo todo por reinar, pero respetad lo demás”.
“Son nuestros compañeros de experiencia”, alardea el circense esclavista. ¿De qué experiencia? ¿La del abuso, maltrato y sometimiento al amo y señor? “No nos cabe en la cabeza ni maltratar a ninguno de nuestros hijos ni maltratar a nuestros animales”, apostilla radiofónicamente.
En España sobran berzotas que por el hecho del libre albedrío no dejan de serlo.
“Hace muchos años que los circos se proveen de animales criados en cautividad, lo que les confiere la falsa calificación de animal doméstico, sin el menor fundamento biológico, porque un animal silvestre lo es independientemente de sus circunstancias”, dictamina la bióloga Rosa Más. En Francia, desde diciembre de dos mil veintitrés no se permite el nacimiento de animales salvajes en los circos, las crías se vendían y con ese tráfico costeaban el mantenimiento de adultos sometidos.
Afirma la nombrada científica que voluntariamente ningún animal participaría en “espectáculos totalmente contrarios a su naturaleza, por esa razón se utilizan elementos de castigo para someterlos”.
“¡No¡ al circo de la cavernas”.
“El uso de animales en circos promueve comportamientos que son negativos para la convivencia en nuestra sociedad”. “El sector del circo, el pueblo valenciano y los defensores de la vida animal decimos ¡no! a la explotación animal”, se grita.
Las pancartas en formación muestran el descontento general: “Sienten miedo, no magia”. “No hay magia en el sufrimiento” “No soy tu entretenimiento”. “Los circos con animales son maltrato”. “No financies su maltrato”. “Hasta que todo animal sea libre. Liberación animal”, “València Animal Save”. “Partido Animalista PACMA”. “Anima Naturalis”.
Teniendo en cuenta que el premio Nobel de Física Geoffrey Hinton, “el padrino” de la inteligencia artificial (IA) actual, dedicó cincuenta años “a enseñar a las máquinas a pensar”, ¿cuántas legislaturas, gobiernos autonómicos y locales se precisan para adoctrinar en violencia? “Cuando alcance la madurez, -alerta sobre la IA el también psicólogo-, será mucho más inteligente que los seres humanos”. ¡Se lo hemos puesto fácil! dada la gente que hay a los mandos del planeta, y sus “felpudos con patas” como califica a ciertos mandamases tóxicos y lacayos la cantautora estadounidense Taylor Swift.
Un millar de personas han remitido al Ayuntamiento de València y la Generalitat su protesta por permitir la apertura del dantesco circo.
“Tu diversión, su tortura”.
Exhibiciones, actividades navideñas, pasacalles, fiestas, desfiles populares, cabalgatas infantiles, desfile de moros y cristianos, filmaciones, reuniones infantiles, actividades lúdicas, turísticas, bodas, espectáculos musicales, publicidad, fiestas exclusivas, actividades extraescolares y multitud de otros negocios alcanzan presupuestos más que suculentos utilizando como esclavos a los otros animales.
Mensajes en redes sociales y acciones de protesta han removido conciencias, como escribió el dramaturgo y naturalista alemán Goethe en el acto primero de su Prometeo: “¿Hasta dónde llega tu imperio?” -pregunta Epimeteo-. “Hasta donde llega mi acción. Ni más arriba, ni más abajo”, -respondería el protagonista-.
¡Acción! ¡Acción contra el maltrato animal a nivel internacional!
¿Primitivismo tribal versus “mestizajes con otros lenguajes escénicos”? En la memoria del público como experiencia sorprendente están el Cirque du Soleil y uno de los grandes Circos valencianos de carpa sin animales, -que nunca los ha tenido-, como es el Circo del Gran Fele.
Crueles divertimentos, ridiculización y antropocentrismo “son la muestra de la falta de empatía hacia cualquier forma de vida en el siglo en el que vivimos mostrando una sociedad que deshumaniza, que cosifica seres vivos sintientes”. Melina, tajantemente, afirma que estos “no son los valores que queremos enseñar a los niños que serán los adultos del futuro”.
¿Qué mejor publicidad que la polémica? El promotor de este circo con animales sabe que teclas tocar. Se “le denegó el permiso para utilizar cocodrilos y serpientes por ir contra la normativa actual”. ¿Los tiene ya alquilados?
¿Qué docentes incluyen en sus programas de extraescolares la esclavitud animal como distracción?
Es más que patente la afinidad de la ultraderecha por el maltrato animal, ¿alguien con suficiente mando en plaza vedará que se vulnere el acuerdo que “impide la concesión de licencia de actividad a circos con animales” que, por ahora, “sigue en vigor”?
¿Alguna organización de consumidores podría intervenir por el engaño de convocar a familias que no saben de la utilización de animales ya que apenas “lo pone muy de pasada” en la publicidad? La ilusión e ingenuidad infantil no deber ser explotada por negociantes sin escrúpulos, si la normativa en campañas jugueteras obliga a mostrar el producto en su realidad como objeto, igual debiera pasar con la crueldad animal sin desvirtuar su realidad. La infancia no es consciente de las horas de sufrimiento que debe padecer un animal en cautiverio para comportarse como el ser humano quiere que lo haga y donde quiere que lo realice, dopado, desubicado, golpeado, enjaulado, vejado.
“Las niñas decían a su familia que no querían hacer daño a los animales” al enterarse de que este circo los tenía, comenta Nevado miembro de València Animal Save.
La Junta de Gobierno Local de septiembre de dos mil quince suscribió una moción, que sigue vigente, para impedir que el Ayuntamiento de València concediera la “licencia de realización de ninguna actividad ni espectáculo público con animales salvajes, así como que tampoco se conceda licencia ferial que haga uso de animales salvajes o no salvajes”.
¿Posee este circo la identificación como núcleo zoológico?
Toda actividad circense debe cumplir una serie de requisitos legales y de seguridad, como la obtención de licencias y permisos administrativos, el cumplimiento de la normativa laboral y de prevención de riesgos laborales, y la correcta instalación e inspección de las infraestructuras, ya sea en carpa, calle o teatros. Es obligatorio contar con seguros, especialmente el seguro de responsabilidad civil, además de seguros de accidentes.
¿Qué opina el público que asistió? “¡Horroroso, si quieres ir al peor circo, este es tu sitio!” Vinimos por el reclamo de las K-pops, –Korean Pop, género musical originario de Corea del Sur con jóvenes convertidos en ídolos-, (que no se sabían ni la letra de la canción en el playback). Las instalaciones del año de la picó. Se rompió una silla y se llevaron a un hombre a urgencias porque se hizo daño en la rodilla. Los animales estaban en mal estado, además, el domador, por llamarlo de alguna forma, un hombre que iba de azul por la sala, todo el rato chillando al personal y de mal humor. Para estar cara al público con niños no es la mejor actitud”.
Esto que se ha permitido “poco tiene que ver con los avances que el circo valenciano ha experimentado en los últimos años como el apostar por la calidad y la profesionalidad de sus espectáculos, así como por el desarrollo creativo desde unos cauces respetuosos”, aclara la también fundadora de Köselig Companyía.
¿Otro paso atrás en las instituciones públicas valencianas?
En las concentraciones los insultos al voluntariado animalista son recurrentes. Nevado como activista quiere aclarar que trabaja “desde bien temprano para ganarse la vida honradamente sin fastidiar a nadie, intentando sacar algo de tiempo libre para mandar colaboraciones periodísticas a la vista de la desinformación”.
Como escribiría el irlandés del siglo dieciocho, -considerado por Nietzsche el “gran maestro del equívoco”-, Laurence Sterne, en su Tristam Shandy: “Este mundo es seguramente lo bastante ancho para tenernos a ti y a mí”.
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