Opinión
Decir la precariedad

Sostenibilidad en el Retail Digital: Transformando el futuro del consumo
Da mucha pereza el adanismo de los conceptos en inglés. Esos que nos acechan, que llenan nuestros días y que a menudo suponen autoexplotación o viejos negocios en manos de nuevos embaucadores. El otro día me vi en la obligación de profundizar en el retail, que simplemente es el comercio minorista, es decir, las tiendas de toda la vida haciendo lo que mejor saben, que es vender con empatía, asumiendo riesgos a cambio de calidad para los compradores. Calidad en el trato, calidad en el producto, calidad en las condiciones. Lo de toda la vida. Mi madre tuvo una humilde tienda de pueblo en la que, según la época, llegó a vender desde calzado a bombonas de butano, de alquilar películas a dispensar patatas. Después supe que había sido un ultramarinos, el abuelo pobre de los supermercados. Hoy, nuevos adalides del “renovarse o morir” comentan que lo que ella hacía sin saberlo era retail, venta de productos directamente al consumidor final.
“Se enfoca en la venta de productos en pequeñas cantidades al consumidor final, quien los compra para usarlos y no para revenderlos”, explica la Inteligencia Artificial de Google cuando le preguntas ¿Será necesaria toda esta parafernalia explicativa cuando esto es lo que se ha hecho toda la vida en pueblos y ciudades? Pues sí, responderán algunos, sino de qué se ganan la vida. Algunos especialistas en retail cuentan con decenas de miles de seguidores en las redes sociales, incluso en las más especializadas como LinkedIn. Saben los secretos, pocas veces los comparten si no pasas por caja. Ganan premios, alimentando la bola de nieve. No serían nadie, tengo la sensación, sin el concepto en inglés. Retail.
E-commerc, deadline, budget, cash flow, branding, brainstorming, webinar, bodypump, corner, offside, nesting, wardrobing, skating, minijob, bullying, job sharing... Las palabras son significados y todo lo que llega en inglés tengo la sensación de que se propaga para ampliar nuestro estrés y favorecer la expansión de un sistema que funciona gracias a la explotación laboral. Estas injerencias lingüísticas desvirtúan nuestra visión del mundo, una mirada mediterránea más pausada y tranquila, aunque cada vez menos, porque la identidad es menos particular, más homogénea, más comercial. Pero bueno, lo aceptamos porque tenemos el “Side hustle”, un segundo trabajo para complementar ingresos insuficientes del trabajo principal. Emprendimiento (entrepreneurship), dicen unos. Precariedad, claman otros. Cuando se necesita explotar, en inglés parece sonar mejor.
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