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Opinión

València

¿Ciclo o fenómeno?

María Guardiola celebra la "victoria incontestable" del PP en Extremadura y dependerá de Vox para gobernar

María Guardiola celebra la "victoria incontestable" del PP en Extremadura y dependerá de Vox para gobernar

El momento es crudo para la izquierda. Las elecciones en Extremadura son algo más que una mera convocatoria electoral autonómica. Tanto desde el punto de vista de las razones que realmente han llevado a ella, como del resultado final. Por partes. La presidenta Guardiola decidió disolver la Asamblea por la imposibilidad de llegar a un acuerdo con Vox para la aprobación de los presupuestos. Justificación que desde el primer momento sonó a excusa. Las diferentes convocatorias posteriores dan cuenta de la jugada del PP en términos estratégicos. Se verá mucho más claro cuando se pongan de acuerdo y todas esas razones que sirvieron para llamar a las urnas se disuelvan con un nuevo pacto de investidura. Y aquí paz y allá gloria.

La tensión polarizadora que viene caracterizando la vida pública en España no es precisamente algo positivo. Eso ha quedado muy claro con el resultado electoral del domingo: han ganado los extremos y especialmente los ultras. La cuestión de fondo, en mi opinión, es si se trata de un ciclo político o de un fenómeno. Lo primero, es circunstancial, dinámico y temporal. Lo segundo es disruptivo y puede incluso romper el ciclo, como parece que está sucediendo. Vox dejó hace tiempo de ser un partido alzado sobre los vestigios del franquismo. Hoy es la bandera del trumpismo en España, movimiento que pisa fuerte también en Europa. Y esto, va mucho más allá de la nostalgia. La base social que lo alimenta es cada vez más amplia cuantitativamente y también en términos de procedencia ideológica. El fenómeno seguirá in crescendo porque ese es el marco global.

El Partido Popular ha fracasado desde el punto de vista de que se queda más o menos igual y Vox está más fuerte. Sin embargo, una lectura más amplia en términos de entender la magnitud del nacionalpopulismo invita a otra interpretación: el PP se podría estar adelantando al imparable ascenso de los ultras, precipitando elecciones autonómicas porque el tiempo también juega en su contra. Digamos, la sucesión de elecciones no es solo una estrategia para debilitar al PSOE sino para evitar su propia debilidad ante el ascenso de Vox. En conclusión, esto no es un cambio de ciclo sin más. Y ojo a la tendencia. Solo hay que ver el comportamiento electoral en las grandes ciudades con Badajoz señalando lo que se podría venir.

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