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Opinión | Trencar l'enfit

Subdirectora de Levante-EMV

El nuevo PP valenciano es cosa de hombres

Todos los nuevos cargos con visibilidad y voz nombrados por Llorca han sido para hombres: la portavocía del Consell, Miguel Barrachina; el síndic del grupo popular, Nando Pastor; el número dos del partido, Carlos Gil, y el presidente del comité electoral, Esteban González Pons. Pleno al quince.

Caballero, Tellado, Catalá, Pérez Llorca y Mompó, hace unos días en Valencia.

Caballero, Tellado, Catalá, Pérez Llorca y Mompó, hace unos días en Valencia. / Manuel Bruque

No falla. A pesar de los años trascurridos, de las nuevas épocas que vivimos en las que, supuestamente, el papel de la mujer en todas las esferas sociales públicas y privadas está o debería estar más reconocida y reivindicada, no hay momento en que nuestros señores políticos y nuestros señores partidos nos regalen un reparto de pastel de cargos sin ninguna mujer como rostro visible. Todo hombres.

En 2015, con la primera victoria de la izquierda del Botànic, asistíamos atónitos a un reparto de la Mesa de les Corts pactada con la derecha en la que, sorpresa, no había ni una mujer. En la foto del acuerdo salían todos los integrantes la mar de sonrientes, con corbata nueva, sin percatarse, ni ellos ni su formación, de que algo anómalo sucedía con esa imagen: de un plumazo habían borrado a la mitad de sus compañeras de partido en Compromís, PSPV, Podem y PP. Cada uno de ellos había propuesto un hombre y , bingo, al acabar la votación la foto les quedó muy mono tono, claro. El escándalo entre la izquierda fue tal que, pocos meses después, les Corts aprobaban un reglamento para garantizar la paridad en la Mesa para que quedara por escrito lo que, obviamente por voluntad y falta de visión, no existía.

Saco todo esto a colación a cuenta de los nuevos rostros que el president de la Generalitat y del PP valenciano, Juanfran Pérez Llorca, ha colocado en primera línea de visibilidad del gobierno autonómico y de su formación. Todo hombres. Ni una sola mujer. Para síndic, un hombre, Nando Pastor. Para portavoz, un hombre, el conseller Miguel Barrachina. Y ahora, de número dos del partido, en connivencia con Vicent Mompó, otro hombre, Carlos Gil, y el presidente del comité electoral, Esteban González Pons. Que ustedes me podrán espetar: bueno, pero es que el PP elige por criterios de confianza, preparación, veteranía y conocimiento del partido y no por género. No miramos si es hombre o mujer, queremos solvencia. Vale, compro. Pero pregunto: ¿acaso no hay mujeres en el PP de su confianza, preparadas, veteranas y con conocimiento del partido? ¿Porqué bajo ese criterio de no distinguir entre hombre o mujer acaba siempre siendo elegido un hombre? Yo conozco a decenas de mujeres del PP solventes, además de Maria José Català, que es la única que tiene visibilidad en las fotos relevantes. Hay mujeres del PP muy solventes en las Corts, en la diputación y en los ayuntamientos. Diputadas, alcaldesas y concejalas con muchos años de partido y gestión a sus espaldas que lo harían perfectamente en los tres espacios de responsabilidad en los que se ha confiado en sus compañeros y no en ellas ser el rostro público de proyecto.

Es una pena, la verdad. Leo la nueva gestora del PPCV y observo que solo Susana Camarero estará allí, junto a Carlos Gil, José Diez, Vicente Martínez Mus y Juan Carlos Caballero. Cuatro a una. Y lo más triste es que no solo sucede ahí. De mujeres en posiciones de número dos están los gobiernos repletos. Y de número tres y cuatro. Y de todos los colores políticos. Hay municipios que, tras casi 50 años de democracia, no han tenido todavía ninguna mujer alcaldesa. En la Comunitat Valenciana no hemos tenido ninguna presidenta de la Generalitat. El camino no está en retroceder en presencia y responsabilidad, señoras. Está en dar un paso al frente desde dentro para que el 'nuevo' PP no sea solo cosa de hombres.

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