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Opinión

València

¿Es el PP un partido serio?

Juanfran Pérez Llorca en las Corts.

Juanfran Pérez Llorca en las Corts. / Jorge Gil/E.P.

El nuevo president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, aseguró en la SER que «la seriedad del PP ha quedado demostrada». Tomemos la frase en serio y miremos los hechos. La seriedad de un gobierno no se mide por cómo se define, sino por cómo afecta a la vida de la gente. Aquí van 25 preguntas para que cada cual decida si el PP es un partido serio.

¿Es serio que el nuevo president, cuando le piden autocrítica, responda que el único problema son los ataques que hace a la Generalitat Valenciana el Gobierno de España? ¿Es serio llamar “Pacto de las Corts” a una operación decidida en los despachos de Feijóo y Abascal para colocar a Pérez Llorca al frente de la Generalitat? ¿Es serio decir que se pide perdón a las víctimas y que la primera decisión del president sea subir el sueldo a Mazón y no exigirle que entregue el acta de diputado?

¿Es serio derogar la Ley de Memoria Histórica y aprobar una Ley de Concordia que blanquea el franquismo? ¿Es serio referirse a la violencia machista como violencia intrafamiliar, minimizando un problema que cuesta la vida a decenas de mujeres al año?

¿Es serio alinearse con postulados negacionistas del cambio climático en plena era de emergencia climática? ¿Es serio aprobar medidas que segregan a los inmigrantes, como separar por nacionalidad las estadísticas de ayudas sociales, bajas laborales o urgencias médicas? ¿Es serio recortar la financiación de entidades culturales y cívicas, como reducir las partidas a la Acadèmia Valenciana de la Llengua y a los agentes sociales?

¿Es serio romper un acuerdo unánime con los sindicatos para mejorar la educación pública, anulando la contratación de 5.000 docentes adicionales? ¿Es serio aprobar la mal llamada ley de libertad educativa que busca arrinconar al valenciano? ¿Es serio paralizar inversiones del Pla Edificant para construir y reformar colegios en lugar de acelerar las obras pendientes? ¿Es serio impulsar propuestas como llevar la caza a los colegios como actividad extraescolar?

¿Es serio eliminar impuestos a los más ricos regalando a las rentas altas unos 550 millones anuales y al mismo tiempo aplicar recortes a los servicios esenciales? ¿Es serio recortar la inversión prevista en infraestructuras de prevención de inundaciones? ¿Es serio desmantelar unidades de emergencia creadas para salvar vidas? ¿Es serio recortar el presupuesto de los bomberos forestales en una autonomía propensa a incendios?

¿Es serio recortar personal sanitario en verano, dejando consultorios cerrados y centros de salud bajo mínimos, con esperas de más de 15 días para obtener cita con el médico de familia? ¿Es serio ocultar información crítica de salud pública, dejando de convocar a más de 90.000 mujeres a sus mamografías de cribado de cáncer de mama? ¿Es serio intentar maquillar las listas de espera creando macroáreas sanitarias para ocultar pacientes en unos hospitales a costa de empeorar las cifras en otros? ¿Es serio engordar los beneficios de la sanidad privada derivando pacientes, sin invertir en la pública, de modo que el PP ha engordado las listas de espera al mismo ritmo que las cuentas del sector privado?

¿Es serio actuar con negligencia en la gestión de la dana, mentir durante un año y decir que la culpa es de los otros? ¿Es serio que, un año después, haya servicios básicos sin reconstruir y familias que siguen esperando una respuesta de la Generalitat? ¿Es serio aplaudir a Mazón a rabiar mientras las víctimas siguen exigiendo verdad, justicia y reparación? ¿Es serio recortar políticas sociales y ayudas a la vivienda al mismo tiempo que se deja casi 20.000 personas dependientes con solicitudes de ayuda sin atender, retrocediendo a épocas negras de desamparo?

¿Es serio autoproclamarse un partido serio ignorando este cúmulo de actuaciones irresponsables que han perjudicado a la ciudadanía valenciana en dos años de gobierno?

No hace falta responder: las respuestas están en los centros de salud saturados, en los centros educativos con menos profesorado, en las familias que no reciben la ayuda de dependencia, en los pueblos que se sienten abandonados tras la dana y en cada rincón donde el valenciano retrocede. Los hechos apuntan a que, lejos de una gestión responsable, el Consell del PP (en coalición con Vox) ha protagonizado recortes, pactos oscuros y retrocesos en servicios públicos fundamentales.

Si después de leerlas alguien sigue creyendo que esto es propio de un partido serio, está en su derecho. Pero que se lo explique a quien lleva meses en una lista de espera, a quien ha perdido apoyo en la escuela pública, a quien cuida de un dependiente sin prestación o a quien ve cómo se encoge el espacio del valenciano. La verdadera seriedad no se proclama en una entrevista: se demuestra todos los días, gobernando. En ese examen, el nuevo president se autocalifica con nota muy elevada. Ya veremos cómo lo califican las valencianas y valencianos.

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