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Opinión | Traspapelado

València

La gran historia del año estaba aquí

La actualidad llama a la puerta y te enseña de una bofetada que no ha habido historia más potente que la que envuelve el 29 de octubre de 2024 y que, desgraciadamente, como en la madeja de Penélope, se ha ido desatando en 2025 casi minuto a minuto y no en su totalidad

Alberto Núñez Feijóo y Carlos Mazón, en imagen de archivo.

Alberto Núñez Feijóo y Carlos Mazón, en imagen de archivo. / Ana Escobar

Es tiempo de ilusiones y balances. Como el optimismo gratuito lo he gastado en las felicitaciones navideñas, estaba con lo segundo: los mejores libros, las películas del año, las canciones que no deberías olvidar. ¿Calle Londres 38 o la última aparición editorial de Kallifatides? ¿Sirat por encima de todas las cosas? ¿En qué lugar situar la útima peli de David Trueba? Es lo que tocaría en estos días, pero entonces la actualidad llama a la puerta y te enseña de una bofetada que no ha habido historia más potente que la que envuelve el 29 de octubre de 2024 y que, desgraciadamente, como en la madeja de Penélope, se ha ido desatando en 2025 casi minuto a minuto. Y no en su totalidad aún.

Ya ven, la tarde de la Nochebuena nos la da Alberto Núñez Feijóo con la filtración de los mensajes que mantuvo aquel día fatídico con el entonces presidente de la Generalitat, Carlos Mazón. Qué necesaria que suena la palabra ‘entonces’ con todo lo que se va sabiendo y cuánto de inexplicable es que el citado no se apartara antes. El personaje que resulta con todo lo que se ha ido sabiendo es para preguntarse por quién hemos estado gobernados. Y no solo eso: ¿serán los demás barones del mismo corte? “Gracias, Presi”, “Luego te cuento”, “Se está jodiendo cada minuto”. Todo eso le responde a las 20.08. Las frases tienen su intríngulis, porque en ese momento, según lo documentado en la investigación judicial, Mazón está en el coche camino del centro de emergencias. Acaba de llegar al Palau y sale corriendo después de una comida de cuatro horas con la periodista Vilaplana en El Ventorro y un tiempo oscuro (de desconexión) después, con toda la intriga que sigue alrededor. Eso no se lo dice al ‘presi’. En todos los mensajes cuentan tanto o más los silencios. Y en todos los mensajes se construye un personaje. Mazón está intentando hacer ver que está al frente de la situación. Y adoptando la pose de saber más que los demás, los otros, aunque haya estado ausente y de comida. “Han montado un gabinete de crisis que no vale para nada”, dice. Y suena a frase por encima del hombro.

El personaje que resulta en el medio de una gran tragedia es casi de comedia si no fuera por el desastre que arrastra

Los mensajes también delatan las mentiras que vendrán luego, cuando tenga que dar la cara en instancias públicas. En el Congreso de los Diputados dijo que no tuvo constancia de muertos hasta las cinco de la madrugada del día siguiente. Pero a las 23.25 escribe a Feijóo: “No lo hemos hecho público aún, pero ya están apareciendo muertos en Utiel y van a aparecer bastantes más”. Y esa insistencia en ‘presi’, esas formas entre infantiloides y adulatorias. El personaje que resulta en el medio de una gran tragedia es casi de comedia si no fuera por el desastre que arrastra. Ese es el drama. Un personaje más de una película de los hermanos Farrelly que de una de las novelas de humor inteligente de David Lodge. El drama es lo que sucedía fuera: 230 víctimas mortales, de carne y hueso, con nombres y apellidos, con historias reales. El drama del año es la ausencia.

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