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Opinión | Bombeja Agustinet!

Sevilla, punto de inflexión

Dela marcó el empate ante la Real

Dela marcó el empate ante la Real / Francisco Calabuig

¿Pablo Martínez de extremo? ¿Oriol Rey, metrónomo en la medular? ¿Maturro de lateral izquierdo? ¿Minutos para Nacho Pérez en banda derecha? ¿Espí de ariete? ¿Álvarez en la media punta o en banda? ¿Morales o Pampín titulares? ¿Quién sabe por dónde nos saldrá Luís Castro en Sevilla, tras apenas unos días al frente del equipo? Todos conocíamos las filias y las fobias de Calero en la plantilla, que alcanzaron el paroxismo con aquel cántico de la grada: Calero, saca a Espí”. Tras un año y pico con un entrenador poco amigo de cambios de jugadores ni de variaciones tácticas, llega a la Valencia blaugrana otro concepto futbolístico muy distinto. Y la gran pregunta que se hace el levantinismo es: ¿Cuánto tardaremos en ver a un Llevant que encaje con la idea de Castro? Como ya apuntamos en el último Bombeja Agustinet! parecen razonables las explicaciones dadas desde el club, al celebrar la llegada de un míster que marcará una identidad futbolística muy definida a medio y largo plazo… pero es en el corto plazo donde nos jugamos el futuro. Y de aquí surge la otra gran pregunta: ¿Habrá tiempo para asimilar, por parte de los futbolistas, los cambios estructurales de Castro, y que el equipo despegue a tiempo para esquivar la bala del descenso a Segunda?

Porque lo cierto es que, en este contexto, hay un calendario terrible, a corto plazo. No es que en Primera haya rivales sencillos, pero entre las visitas al Pizjuán y al Camp Nou, el Llevant se las verá con Espanyol, Elche, Atlético, Valencia y Villarreal en Orriols y con Madrid y Athletic a domicilio. Nueve partidos y 27 puntos en liza que van a definir las opciones de permanencia de la escuadra granota y en los que será imprescindible sumar para no hundirse en la cola de la tabla. Sevilla y Valencia, y Espanyol y Elche, pese al estado de forma de ambos, se antojan las víctimas propiciatorias para auparse y mirar al futuro con optimismo. Así que todo empieza este domingo de invierno a mediodía.

Contando con las bajas de Elgezabal, Brugué, Manu Sánchez y quizá Koyalipou, y dado el gusto de Castro por la posesión, apuesto a que algunos futbolistas van a recobrar protagonismo, aunque, sin apenas futbolistas de banda, me cuesta conjeturar cómo encajará el portugués esta realidad con un presunto fútbol de bandas y toque.

Sin permutas revolucionarias, pero con notables mejorías –tácticas, en el balón parado y en la gestión de partido, básicamente–, el Llevant de Del Moral e Iborra ya mostró un notable progreso contra la Real Sociedad, sabiéndose adaptar a la coyuntura y a la plantilla. Confío en que, desde la llegada de Castro, haya habido un diálogo fluido con los técnicos de la casa, para que aquel trabajo de unas semanas que empezaba a dar frutos se pueda aprovechar y que no todo sea empezar de cero (otra vez). Ya saben: “fer i desfer, faena de matalafer”. Y no estamos para eso.

Porque –insisto– nadie puede perder de vista que, además de contra rivales poderosos, jugamos contra el tiempo, y contra las sensaciones nefastas que se instalarían en Orriols si el calendario avanza y el casillero de puntos se estanca. Aunque las estadísticas históricas digan lo contrario, Sevilla debe ser el inicio de una reacción, de tres en tres, que no puede aplazarse más.

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