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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

El principio del fin de una era

El ataque de Trump contra Venezuela evidencia un nuevo tiempo alejado de la etapa multilateralista

Un blindado de la Guardia Nacional de Venezuela, este sábado en Caracas.

Un blindado de la Guardia Nacional de Venezuela, este sábado en Caracas. / Associated Press/LaPresse / LAP

Por si alguien aún albergaba dudas sobre el cierre de la etapa multilateralista, ahí está el ataque contra Venezuela para capturar a Maduro, ordenado por Trump. El impulso que encarnó la idea de Europa tras la II Guerra Mundial no aparece ni se la espera: las cautas apelaciones diplomáticas al derecho internacional pertenecen a otro tiempo. Hoy, un simple mensaje digital del centinela de Occidente liquida en minutos años de oficio consular, convertido ya en capítulo cerrado.

Trump improvisa menos de lo que aparenta en su red social, y todavía menos en la planificación militar en el Caribe —o donde corresponda—, mientras que el resto de los mortales aplaudíamos los últimos compases del célebre Concierto de Año Nuevo de Viena. Lo contrario se desprende de los WhatsApp de Núñez Feijóo a Mazón, conocidos tras la insistencia de la jueza de Catarroja y con un retraso difícil de justificar, porque el líder del PP, con toda probabilidad, tampoco tendría una valoración sensata sobre la pésima gestión de la dana por parte del expresident. Con este 2026 recién estrenado, la crisis de los grandes partidos españoles amenaza con volverse recurrente; ojalá me equivoque, aunque los anticiclones de autoritarismo no conceden espacio a la tibieza, y menos desde hoy.

Quienes han leído el último libro de Javier Cercas sobre el papa Francisco conocen la teoría del discernimiento: esa virtud con la que Bergoglio condujo un pontificado marcado por no decidir por consignas, sino mediante un proceso. Conviene, sin embargo, no confundir discernimiento con democratización; como precisa el escritor en su conversación con el periodista jesuita Antonio Spadaro, porque se trata de una deliberación orientada a encontrar la mejor decisión, no de una lógica parlamentaria de bloques y votos.

La doctrina de Bergoglio está a años luz de las intenciones de Trump. Aun así, ambos comparten una marca de nuestra época: la condición de intocables ante seguidores leales que necesitan un relato simple y posible. Basta atender a las reacciones de los líderes europeos tras la ofensiva militar estadounidense para intuir quién ha salido vencedor, aunque el coste haya sido dinamitar el orden internacional tal y como lo conocíamos.

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