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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

Ens Uneix la censura

Natàlia Enguix calla ante la censura de una exposición de ninots de la dana que ha sido trasladada del MuVIM al Museo Fallero de Benicalap por una critica a Mazón

El ninot sobre Carlos Mazón de la Exposición.

El ninot sobre Carlos Mazón de la Exposición. / X.E.M.

Solo era cuestión de tiempo. El mismo que llevan Compromís, mareando, y Ens Uneix, gobernando. Esa disputa electoral ha convertido a la coalición woke en un partido local, aunque todavía no se han dado cuenta. Con la diferencia de que la formación de Ontinyent es pragmática —como se comprueba a diario—, mientras el esencialismo adorna a los de Baldoví; los que antes eran de Mónica Oltra, la misma que hoy exhibe su magnífica relación con Jorge Rodríguez.

Ens Uneix y Compromís estaban llamados a entenderse como buenos vecinos de comunidad, hasta que Natàlia Enguix le arrebató la vicepresidencia de la Diputación a la candidata que se postulaba desde Catarroja por la conjunción arcoíris. Un coche oficial y dos asesores —que Compromís daba por seguros con el concurso de PSPV y Ens Uneix— dieron al traste con la cosmovisión estratégica que Oltra había demostrado durante el octenio botánico. Es cierto que nadie esperaba que Enguix se pasara al bloque PP-Vox, pero la cintura woke deja poco margen a la improvisación.

Y en esas estábamos, hasta que el diputado que más debería ayudar a Vicent Mompó la lía casi a diario. Pese a presentar ciertas credenciales lletraferides, el cargo le viene grande a Francisco Teruel, pues ser un buen alcalde de Benimodo no garantiza estar a la altura de una compleja área de Cultura, que exige algo más que amor al arte. Recuperada dos años y medio después de quedarse sin responsabilidades, la portavoz de Compromís en la corporación provincial ha denunciado —y con razón— la censura de la exposición de ninots de artistas falleros dedicada a la dana, que empezó a montarse en el MuVIM, pero que ha acabado en el Museo Fallero de Benicalap tras una afortunada crítica con ingenio y gracia a Carlos Mazón.

Aunque la Vall d’Albaida es más tierra de Moros y Cristianos, cualquier censura es denunciable, y más si es tan fallera como la que nos ocupa, en la que está implicado además su Gremio de Artistas. Por eso no se entiende el silencio de Natàlia Enguix, a quien conviene recordar que el último episodio de censura en la Diputación, con Alfonso Rus, se saldó con dimisiones.

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