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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

La luz del túnel de la financiación

Empresarios y sindicatos celebran la propuesta del Gobierno, que mejoraría los recursos de la Comunitat Valenciana

Vicente Lafuente (CEV), Arcadi España y Diana Morant, en la sede de la CEV.

Vicente Lafuente (CEV), Arcadi España y Diana Morant, en la sede de la CEV. / Germán Caballero

El Consell lleva décadas haciendo malabares con sus presupuestos. La Comunitat Valenciana ha sido de las que pagan billete de preferente y viajan en el vagón de cola, lo que ha dejado una sanidad cada vez más tensionada, aulas en barracones y servicios sociales que sostienen el bienestar con alfileres. Por eso, cuando empresarios y sindicatos coinciden en celebrar la nueva propuesta de modelo de financiación, conviene escuchar porque ver a la CEV, UGT y CCOO cantando en el mismo coro es revelador.

Los agentes sociales reconocen que la propuesta del Gobierno mejora sustancialmente los recursos. Ese pragmatismo debería contagiar al Consell de Pérez Llorca, porque esas cifras, traducidas a la vida diaria, significan más margen para atender mejor a la ciudadanía. Ahora bien, el proyecto no es un punto final, sino una coma. Las organizaciones subrayan una advertencia que huele a prudencia contable: la deuda. Si no se aborda la quita, un modelo ya de por sí difícil de sacar adelante en el Congreso puede acabar siendo un avance con mochila de plomo. No basta con aumentar ingresos si sigues pagando intereses por una infrafinanciación histórica. Es como subirte el sueldo y mantener la hipoteca inflada por un error del banco.

Hay que atender ese llamamiento a un diálogo sincero para que los partidos valencianos afinen todavía más un sistema que premie necesidades reales, población ajustada y costes efectivos. Con datos y sin tacticismo electoral. La propuesta de Montero no es perfecta, pero va en la dirección correcta de reconocer que la Comunitat Valenciana no puede seguir siendo una caja registradora sin ticket. Y, de paso, permite desactivar esa especie de victimismo cómodo: no se trata de privilegios, sino de justicia fiscal.

A partir de aquí toca negociar la quita y blindar reglas claras. Si la confederación empresarial, UGT y CCOO han entendido el momento —y así se lo han dicho tanto a la ministra Morant como al president Pérez Llorca—, falta que Compromís se ponga las pilas y que los agentes sociales tomen la iniciativa para convocar la plataforma “Per un finançament just”, rebautizada por el PSPV como el foro de “Per fi un finançament just”. Ya tardan.

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