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Opinión

Roma, ni olvida, ni perdona…

El papa León XIV saluda a los reyes de España tras su primera misa en el Vaticano.

El papa León XIV saluda a los reyes de España tras su primera misa en el Vaticano. / LEV-EMV

Es una lástima que el Papa León XIV no venga a Valencia en el próximo viaje a España, aunque sea una parada rápida, ya que nuestra ciudad agradecería una palabra y un gesto de esperanza después de los acontecimientos tan dolorosos vividos en tiempos recientes. La dana sigue presente en nuestra vida cotidiana. No obstante, la Iglesia de Valencia, en este acontecimiento, ha realizado en su momento y posteriormente, sobre todo por medio de Cáritas, un buen trabajo. Sin duda, el Arzobispo Benavent ha sabido estar a la altura de las circunstancias desde el primer momento. Pero, en el fondo, creo que el Papa no vendrá porque Roma ni olvida, ni perdona. Las andanzas de algunos personajes que se lucraron con el viaje del papa Benedicto XVI han sido una experiencia nefasta.

A Juan Pablo II le tocó acercarse en helicóptero a Alzira, después de la 'pantanà' de 1982. Benedicto vino con motivo del V Encuentro Mundial de las familias. Era el verano de 2006. En esos momentos, Francisco Camps era el presidente de la Generalitat Valenciana y Rita Barberá, alcaldesa de Valencia. Cinco días antes de la visita del Papa se había producido uno de los accidentes ferroviarios más graves que se recuerdan, que costó la vida a 43 personas y provocó heridas a otras 47. Las víctimas del accidente del Metro y el posterior juicio significaron meses de angustia para muchas de ellas. Lamentablemente las dos visitas papales habían sido precedidas por situaciones luctuosas.

A esto hay que añadir - y es lo peor- que un grupo de 23 personas fueron procesadas en relación directa con la llamada “Gürtel Vaticana” por malversación de caudales públicos, fraude en la Administración Pública, cohecho pasivo y prevaricación continuada.

Muchas de las personas que cometieron esos hechos, aprovechándose dela visita del Papa Benedicto, llevaban la etiqueta de “cristianos depro” o “premium”, como se diría hoy en día. Pero lo único que consiguieron es que la ciudad de Valencia sintiera vergüenza ante semejante latrocinio por parte de esos individuos. La mayoría fueron condenados, pero indudablemente para Roma, Valencia quedó marcada por unos hechos absolutamente intolerables. El arzobispo Osoro tuvo que lidiar con una situación heredada. Aquellos personajes traicionaron todas las fidelidades posibles para lucrarse. Por eso tenemos que recordar aquello de que : "Roma no paga a traidores". Una frase muy significativa que se refiere al asesinato del famoso caudillo lusitano Viriato (siglo II a.C.), cuando sus propios lugartenientes lo traicionaron por soborno, y al reclamar su pago, el procónsul romano Cepión se negó, ejecutándolos, porque Roma no premia la deslealtad.

Evidentemente esto no pasó hace 20 años, pero seguramente en el imaginario de Roma queda una huella negativa de aquel acontecimiento. A pesar de los muchos y buenos valencianos que trabajan la Curia Vaticana no creo que en estos momentos se plantee una visita Papal. Los archivos vaticanos están siempre activos, por eso se dice que “Roma, ni olvida, ni perdona”. Es parte de nuestra historia menos gloriosa.

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