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Opinión

In Memoriam de Ricard Pérez Casado

Ricard Pérez Casado en una fotografía tras una entrevista por el décimo aniversario de la Copa América de Vela

Ricard Pérez Casado en una fotografía tras una entrevista por el décimo aniversario de la Copa América de Vela / Eduardo Ripoll

Hoy Valencia cierra los tres días de luto oficial que desde el Ayuntamiento decretamos por el fallecimiento del segundo alcalde democrático de la ciudad, Ricard Pérez Casado. Posiblemente, los lectores leerán en estas páginas que ayer todos los grupos políticos aprobamos por unanimidad una moción para rendirle homenaje.

No sé si Pérez Casado, siempre discreto hasta el final, estaría cómodo con la palabra “homenaje” pero creo que estaría orgulloso de que todos los partidos acordáramos un texto justo y se abandonara el clima de tensión que, lamentablemente, vivimos demasiado.

Ricard Pérez Casado pertenecía a una generación de políticos que entendió que la democracia no era sólo un sistema político sino una responsabilidad diaria. Una tarea colectiva que exigía generosidad, altura de miras y capacidad de acuerdo. Y con esos valores desempeñó su cargo entre 1979 y 1989.

Pérez Casado fue un intelectual que puso todo su conocimiento al servicio de la ciudad. Un conocimiento que le vino de sus Estudios de Historia, de su licenciatura en Ciencias Políticas y sus estudios en Ciencias Humanas. Su amplia formación académica le convirtió en una persona versada en el crecimiento y el cambio de las ciudades.

Y este currículum intelectual, le sirvió para asumir la máxima responsabilidad municipal en un momento políticamente complejo en una ciudad que tenía graves carencias en infraestructuras y que no había dado los pasos necesarios para avanzar hacia la modernidad.

Impulsor del Plan General de Ordenación Urbana de la Valencia moderna, Pérez Casado huyó de los cortoplacismos y supo pensar “Valencia a largo plazo”.

Siguió el mandato de la Corporación de 1976 a 1979 que declaró zona verde el viejo cauce, e impulsó el Jardín del Turia, en sus tramos de Campanar y el Palau de la Música.

Empezó a dar vida a este gran proyecto nacido del consenso ciudadano y del amor por Valencia, que años después desarrolló la alcaldesa Rita Barberá, que Joan Ribó conservó y cuya culminación es hoy un compromiso firme de esta alcaldesa y del actual equipo de gobierno.

En sus memorias, Viaje de Ida, confesaba que conservaba pocas convicciones basadas en unos pocos valores y lo resumía en dos proposiciones sencillas: “Nada sin la razón, nada sin la libertad”.

Y esa “razón” es lo que le llevó a defender Valencia allí donde fue necesario, en los despachos que fueran necesario, y eso, en sus memorias recuerda que le supuso costes personales y profesionales, con personas de su propia formación política.

Su dimisión, provocada por las fuertes tensiones institucionales, no fue una mancha en lo personal y profesional porque Ricard Pérez Casado se declaraba feliz por lo que hizo y encontraba, en sus paseos, el reconocimiento del trabajo hecho de la mejor manera que pudo.

Su compromiso con lo público no terminó en la alcaldía de Valencia.

Ricard Pérez Casado fue diputado en el Congreso, comisionado para la Copa América, y administrador de la Unión Europea para supervisar las elecciones municipales de Mostar en 1996, tras la guerra de los Balcanes.

Una trayectoria que demuestra su vocación europea, su defensa de la democracia y su implicación activa en la reconstrucción institucional allí donde más se necesitaba.

Ricard Pérez Casado y yo no compartíamos formación política, pero sí compartíamos algo más importante y más esencial en la res pública: el amor por esta ciudad y la convicción de que Valencia debe estar siempre por encima de todo.

Así entendía Pérez Casado el cargo de alcalde: como un compromiso cívico, como un compromiso con el ciudadano, fuera de cuitas partidistas.

Y así debe ser: Valencia, por encima de todo.

Como alcaldesa de la ciudad y en nombre de toda la Corporación quiero agradecer públicamente su trabajo por sentar las bases de la Valencia que hoy conocemos.

Descanse en paz Ricard Pérez Casado.

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