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Opinión

Otra vez el relato

Núñez Feijoo, en la interparlamentaria del PP.

Núñez Feijoo, en la interparlamentaria del PP. / Efe

“Lleva la iniciativa en la comunicación. Es la clave”, le dijo por wasap Núñez Feijóo al entonces president de la Generalitat, Carlos Mazón, pasadas las ocho de la tarde del día más trágico de los últimos tiempos. En aquel momento, aunque no conociera el hecho de que había numerosas personas fallecidas, ya se sabía que aquello era una catástrofe. Aun así, lo importante para Feijóo era que el Consell liderara el relato frente al Gobierno, a pesar de que el contexto era calamitoso. Es un hecho que la vida pública, en ocasiones, se juegue en términos partidistas. Lo inaceptable es hacerlo sin el menor miramiento sobre la realidad de ese campo de juego. Como le fue entonces, y sigue siendo ahora, en relación con las consecuencias de la riada.

La última entrega del manual de la comunicación política que edita Feijóo viene a cuento de la propuesta del Gobierno para un nuevo sistema de financiación autonómica. El caso de la Comunitat Valenciana puede resultar paradigmático: el Consell empezó calificando la propuesta con un “no pinta mal” para acabar oponiéndose radicalmente y considerándola un “chantaje”. No es una cuestión menor si de lo que hablamos es de miles de millones de euros. Lo más triste es la priorización de la estrategia política y comunicativa sobre aquello que puede convenir o interesar a la ciudadanía. Si, además, la confrontación responde a un planteamiento interesado más allá de los límites autonómicos, el panorama resulta aún más desolador.

Todo es discutible y mejorable en política. Se puede entender que el Consell y el PP no compartan en su totalidad la propuesta planteada. Pero hacer una oposición vacía, que además pone en riesgo recursos clave para el bienestar social, resulta irresponsable. Y ese es el punto en el que se encuentra el ejecutivo valenciano en relación con el nuevo modelo de financiación autonómica. El culmen de la incoherencia llegará cuando lo acepten, si finalmente sale adelante, a pesar de su propio criterio. Hay relatos y relatos envenenados, como ocurre en este caso. Y así como la verdad acaba brotando pese a la mentira, la irresponsabilidad política también termina aplicando sus propias consecuencias.

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