Opinión
Gayà y la Curva Nord
La reacción del capitán del Valencia CF a su gol en Getafe es una respuesta no sólo a los insultos de 'jugadores mercenarios' que salen de la grada de animación como un berrido infantil, sino a los agravios personales recibidos en Paterna por el mismo grupo y el día del Villarreal por parte de la grada

Gayà se acomoda el brazalete de capitán tras marcar en Getafe el gol de la victoria. / Juanjo Martín / Efe
Cada partido se amontonan alrededor del Valencia CF más cosas que no encajan. Hay tanto ruido, tanta rabia acumulada, que los elementos tóxicos se multiplican y manchan la experiencia de quienes acuden sin excusa a Mestalla cada quince días, que son casi todos. Ese grito de “jugadores mercenarios” es una de ellas. Ese canto que sale de la grada de animación de Mestalla como un berrido provoca una mezcla de rabia y tristeza, porque es un insulto que no tiene fondo ni argumento. Es solo rabia mal dirigida. Entonces uno se acuerda de la apolítica peña Gol Gran, de lo que fue de verdad una peña: gente con letras, con raíces, con ironía, con fútbol en la cabeza. Poco que ver con este estruendo repetitivo, a veces necesario y a veces insoportable que es la Curva Nord, a la que el otro día le dio por cantar ‘Pedro Sánchez, hijo de puta’, como si Mestalla fuese el escenario de un mitin a favor o en contra de ideologías políticas. Una simplificación que no representa a una grada plural.
El Valencia CF de hoy es un conjunto de carencias —eso salta a la vista—, pero mercenario (en el césped) no lo parece. Este equipo es, en parte, un compendio de chavales de la cantera y de cedidos que se juegan bastante más que unos resultados. Chavales que cometen errores porque son quienes son y a los que a veces les puede el miedo, pero que no dan la sensación de estar de paso por Mestalla. La gran mayoría son futbolistas baratos, recordémoslo, no figuras fichadas a golpe de talonario.
Insultos en Paterna de 'Gayà maricón'
La ‘no celebración’ de Gayà a su valioso gol en Getafe fue una protesta elegante contra todos esos que machan a los jugadores con insultos, y también personalmente a él (¡Gayà, maricón!),como la otra noche en Paterna. A él y a todos. No todo vale. Gayà no es todavía un héroe, pero es el capitán que lleva años sosteniendo al equipo en contextos muy complicados. Es el capitán del peor Valencia CF (como concepto global) de la historia. Como mínimo, merece respeto.

Gayà recibe reacciones diferentes de la grada tras ser sustituido en Mestalla ante el Villarreal. / Manuel Bruque / Efe
Entendamos también el contexto de la goleada en Vigo (4-1), que hizo explotar todo. El Valencia venía de hacer un partido más que digno en el Metropolitano y de merecer la victoria contra el Mallorca. Lo de Balaídos fue uno de esos días en los que todo se tuerce demasiado rápido y acaba pareciendo lo que realmente no fue. Ese partido dice más de un mal rato que de una dejación. Dejación es otra cosa.
Esos chavales -y no tan chavales- de la Curva Nord que gritan ‘jugadores mercenarios’ son los mismos que hablan de correr más, cuando este deporte va de otras cosas: de ocupar espacios, de elegir bien, de no venirse abajo al primer golpe. Y ahí entran futbolistas como Pepelu, con limitaciones evidentes, sí, pero que en los últimos partidos ha dado un paso adelante, asumiendo más responsabilidad y demostrando compromiso. No es Xavi, pero en las últimas dos semanas ha demostrado que no es un tipo que pase por delante de los problemas.
Problemas de diagnóstico
Luego está Javi Guerra, donde posiblemente haya un problema de diagnóstico. A lo mejor la mayoría está equivocada y no es ese futbolista diferencial que muchos ven o esperan. Eso no lo convierte necesariamente en sospechoso, sino en un jugador joven más, con virtudes y defectos, al que se le ha cargado demasiado pronto con expectativas.
Todos sabemos que el problema del Valencia CF es estructural. Es un club que hace tiempo cambió las prioridades. Un club que dejó de pensarse como club para funcionar como un activo financiero gestionado desde la larga distancia. El Valencia de Peter Lim, el que juega en el césped, los jugadores, no tienen la culpa. ¿La tiene Foulquier de ser un futbolista de un nivel técnico de 2ª RFEF? Porque correr, corre, ¿no?
Gol Gran entendía que animar no era imponer, ni insultar, ni hablar por todos. Era tener algo que decir. Hoy, muchas veces, la Curva Nord se queda solo en el ruido.
Una cosa es animar y otra muy distinta apropiarse del estadio. Gol Gran entendía que animar no era imponer, ni insultar, ni hablar por todos. Era tener algo que decir. Hoy, muchas veces, la Curva Nord se queda solo en el ruido.
Duele que el enfado acabe dirigido hacia los jugadores porque es lo fácil. Muchos de los que hoy protestan contra los futbolistas fueron los que sacaron la cartulina verde para pedir la venta a Peter Lim aquella tarde vergonzosa de 2014 en la tribuna de Mestalla. Desde entonces, el Valencia tiene problemas muy serios de los que los futbolistas no tienen ninguna responsabilidad que cargar en su mochila. Y mucho menos Gayà. Como mínimo, respeto.
- Usuarios de la línea C2 en Xàtiva: 'Ya no puedo coger el tren que necesito, ahora me tocará pedirle a un familiar que me lleve
- Ayuntamiento y Puerto anuncian el 'inminente' convenio para licitar el Parque de Desembocadura
- Una inversión de nueve millones reformará el paseo marítimo de Cullera para reforzar su protección frente a los temporales
- Varapalo definitivo al Ateneo: el ayuntamiento rechaza el recurso para legalizar su terraza
- Particulares piden de manera fraudulenta hasta mil euros por empadronarse en Gandia
- El Consell rechaza retirar el sueldo público y los derechos vitalicios a los expresidents
- Lo peor está por llegar: La Aemet advierte que el viento superará los 90 kilómetros por hora en Valencia
- Demandan al Ayuntamiento de València por permitir 'discotecas falleras' en un edificio residencial
