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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

Las ‘4C’ en las elecciones de la UV

Cuatro candidatos aspiran a dirigir la Universitat de València: ¿qué proponen para conectar con la ciudad y sus estudiantes?

De izquierda a derecha: Carles Padilla, Juan Luis Gandía, Ángeles Solanes y Francisco Ródena

De izquierda a derecha: Carles Padilla, Juan Luis Gandía, Ángeles Solanes y Francisco Ródena / Levante-EMV

Antes de Sant Josep habrá nuevo rector o rectora en la Universitat de València. Las elecciones están convocadas para el 3 de marzo y, si ninguno de los cuatro candidatos obtiene la mayoría absoluta ponderada, se celebrará una segunda vuelta nueve días después. Las urnas decidirán la candidatura ganadora, pero sería deseable que La Nau volviera a ser un referente cívico.

Porque, entre las continuas reformas orgánicas, las disputas endógenas, la masificación, la revolución tecnológica y cierto elitismo mal entendido, la UV lleva tiempo viviendo de espaldas a la ciudad que le da nombre desde hace cinco siglos, una de las universidades más antiguas de Europa. Aunque la campaña electoral empieza el próximo 16 de febrero, ninguno de los cuatro aspirantes se ha referido, aún, al origen europeísta del Estudi General, regulado en las Constitucions fundacionals de 1499, y que desde entonces, junto con el exitoso programa Erasmus de la UE, ha hecho de la UV un actor central del sistema universitario del continente.

A la espera de que Juan Luis Gandía, Carles Padilla, Fran Ródenas y Ángeles Solanes detallen sus programas —y doy por sentado que habrá propuestas pensadas para captar el voto del profesorado y del personal de administración y servicios—, estaría bien que tuvieran presentes que la razón última de la universidad son sus usuarios, es decir, los estudiantes, además de su compromiso social, económico y cultural con el entorno, sin renunciar a su vocación investigadora.

Como sostiene Yuval Noah Harari, la universidad no debería ofrecer más información, sino criterio, pues en la era digital, lo decisivo es aprender a distinguir lo relevante. La IA, herramienta ya clave en la comunidad universitaria, debería acompasar esa transformación educativa orientada al autoconocimiento y a la resiliencia. El mejor profesor —dice Harari— es quien prepara mentes flexibles capaces de gestionar la inmensa avalancha de información.

También me gustaría conocer la opinión de los aspirantes sobre la dispersión inmobiliaria de los diferentes campus y su escasa —más bien inexistente— conexión. La universidad es campus, y ese vacío ayuda a explicar su desvinculación con la ciudad. Hay cuatro candidatos; veremos si son capaces de animar el debate universitario desde las conocidas ‘4C’: pensamiento crítico, comunicación, colaboración y creatividad.

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