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Opinión

València

En España se lee más y no es una moda

En España, según el barómetro de la lectura se lee más

En España, según el barómetro de la lectura se lee más / Freepik

Esta semana nos ha golpeado una noticia trágica. El accidente de Adamuz nos ha recordado la fragilidad de lo cotidiano. El tren es rutina. Es trayecto. Es espera. Y también es lectura. Para muchos, el lugar perfecto en el que el tiempo se detiene, se abre un libro y se vive otra vida. Por ello, en días de tanto dolor y titular negativo, cuando aparece una buena noticia, conviene subrayarla. España lee más. Y no es un dato menor. Es una señal. Leer es pausa. Es refugio y un 66,2% de la población asegura leer libros en su tiempo libre. El mejor registro desde que existen datos. La lectura avanza. Despacio, pero firme. No es una moda. Desde 2017, el hábito lector ha crecido 6,5 puntos. Una tendencia constante. La base ya tiene poso. Leer hoy es casi un acto de resistencia. Contra la superficialidad. Contra la inmediatez. Contra el olvido. Y, aun así, cada vez más personas eligen un libro.

Los jóvenes nos dan una lección. Rompen clichés. No solo viven de titulares rápidos, de móviles y pantallas. Leen. Y mucho. Casi el 77% de los que tienen entre 14 y 24 años leen por placer.Y esta es una cifra que invita al optimismo. Son una generación que piensa, que busca y pregunta. En esos lectores está el futuro. La capacidad crítica. La imaginación. La empatía. Y aunque leer no entiende de edades, los mayores de 65 años también leen más que nunca. Porque nunca es tarde para volver a un libro. Nunca es tarde para volver a empezar porque los libros no caducan. Y acompañan cuando más se les necesita.

Las mujeres seguimos siendo el motor de la lectura. Leemos más. Sostenemos el hábito. Y lo transmitimos. Pero también los hombres avanzan. Poco a poco. Sin retrocesos. En eso y bienvenido sea, crecemos juntos. Casi a la par.

Eso sí, cambian los formatos. El cómic vive un gran momento. La lectura digital se consolida. E-readers, móviles y ordenadores conviven con el papel. La lectura se adapta. No desaparece.

Las librerías se adaptan y siguen siendo clave. Espacios culturales. Puntos de encuentro. Lugares donde la lectura se comparte. Aunque el modelo cambie, su valor permanece.

Queda camino por recorrer. Un tercio de la población aún no lee en su tiempo libre. La falta de tiempo pesa. La vida corre deprisa. Pero incluso ahí, el dato invita a la reflexión, no al pesimismo. Porque la tendencia es clara. Leer suma lectores. Suma formatos. Suma generaciones. En un mundo de muchas malas noticias, esta, escondida entre otras escandalosas y grandilocuentes, satisface porque construye.

Leer es una inversión silenciosa. En cultura. En pensamiento. En futuro. Y hoy, ante tanto ruido, los libros vuelven a recordarnos algo esencial: hay razones para la esperanza, incluso, cuando lo que leemos nos duele.

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