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Opinión

Pobre patria global

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos / Europa Press/Peng Ziyan

Se mira en el espejo a lo Dorian Gray mientras alecciona al mundo con aires de grandeza. Él es todo y todo es él. Ha dejado bien señalada la estela de su delirio en el Foro de Davos: rascacielos en Gaza, un supuesto pacto sobre Groenlandia y una Junta por la Paz, también supuesta. Líder indiscutible, emergió desde los bajos fondos de la moral para convertir el mundo en un reflejo más de sí mismo. Se llama Donald Trump y ha elevado a los altares el narcisismo político. Mi pobre patria / Aplastada por los abusos del poder / De gente infame que no conoce el pudor / Se creen los dueños todopoderosos / Y piensan que les pertenece todo“. Cantaba Franco Battiato.

Llegó a la gran cita amenazando con nuevos aranceles. La Comisión Europea se había armado de valor para afrontar un escenario sobrecargado de tensión. Fue el acuerdo con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, lo que lo disuadió. Se sentaron a negociar sin la primera ministra danesa, Mette Frederiksen. Debieron pensar que la máxima representante de la soberanía groenlandesa no pintaba nada en esa negociación. Siempre hay un “ellos” por encima de “ellas”. La guinda del pastel la puso el proyecto para la reconstrucción de Gaza: un lujoso pelotazo urbanístico. Entretanto, la realidad hoy mantiene la ayuda humanitaria bloqueada y siguen muriendo palestinos en el olvido. Los gobernantes / Cuántos perfectos inútiles bufones / En esta tierra que el dolor ha devastado / Acaso no sentís nada de pena / Ante esos cuerpos sin vida”.

El contrapunto lo puso el primer ministro de Canadá, Mark Carney, con un discurso crítico con la realidad internacional, pero cargado de valor moral y humano. Habló del actual como un momento de ruptura y no de transición, sin dejar de señalar la debilidad de las organizaciones internacionales y apuntando hacia la construcción de un nuevo orden basado en nuevas reglas. Digamos, asumiendo que nada será como antes, pero sin renunciar a las claves que estabilizan el mundo. “Nuestro objetivo es combinar principios y pragmatismo”, podría ser la frase que concentra el sentido de sus palabras. “Esperamos / Que el mundo vuelva a cotas más normales / Que pueda contemplar con calma el cielo / Que no se hable más de dictaduras / Quizá tendremos que ir tirando / Mientras la primavera / Tarda aún en llegar”. Cantaba Battiato en Pobre patria.

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