Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

La que se nos viene

Donald J. Trump

Donald J. Trump

1.- Yo no sé cuántas veces nos ha avisado ya, pero se está rifando un buen bofetón y llevamos casi todos los números. A este señor que parece el señor padre del primo de zumosol se le están hinchando yo no sé qué partes del cuerpo y eso no presagia nada bueno. Y si no se queda con Groenlandia, peor: a la especie a la que pertenece -australopitecus con el pelo anaranjado- cuando se le escapan algunas piezas necesita rápidamente otras con las que eliminar su ansiedad genética y claramente masturbatoria: el espécimen es un eyaculador permanente, porque necesita vivir en un orgasmo infinito (y si es subido a un casquete polar mucho mejor. Dónde va a parar). La definición de macho alfa se queda muy corta para este velocirraptor hipermediático que sufre cada minuto que no aparece en las televisiones y móviles del mundo entero.

2.-Así que preparémonos para la que se nos viene encima: abandonemos las ciudades y huyamos todos a la España despoblada y reeditemos los maquis, a ver si los marines nos encuentran, a ver; vistámonos todos de sevillanas para que el ejército más grande del mundo se desoriente y aturda ante tanto colorismo y tronío; eliminemos los sanfermines, la semana santa, el calimocho, la tomatina de Buñol, las mascletás. Hagamos así un país más serio, más racional, más laico, más sensato. Y más aburrido, para que no venga por aquí tanta jovencita norteamericana con mochila con cara de decir pero qué hago aquí, dónde me he metido y qué divertido es este país africano que no conocía.

3.-Trump solo tiene una enseñanza útil en su vida, una solo, pero que utiliza siempre. Se la enseñó su abogado Roy Cohn, una especie de diablo con cuernos y rabo pero vestido con traje y corbata que le defendió en todas sus trapacerías inmobiliarias. La frase que le grabó a fuego a un todavía imberbe Trump fue “ataca, ataca y ataca. Y no reconozcas nada. Nunca”. Y eso hace desde entonces. Trump te ve en el patio del colegio y empieza a empujarte, tú te vas para atrás, te sigue empujando, te vas para atrás, hasta que llegas a la pared. Ahí, o te arrea el tortazo final o le das el bocadillo de sobrasada con queso que te ha hecho tu madre.

4.- La única forma de cambiar eso es, mientras te empuja, avisar a los amigos para sumar fuerzas. Pero es que hace no mucho les dejamos a todos con su culo (europeo) al aire cuando fuimos los únicos que decidimos que no íbamos pagar el porcentaje acordado para defensa (que sí iba a pagar el resto) porque no queríamos desmantelar nuestro estado de bienestar (se ve que ni Francia, ni Bélgica, ni Holanda, ni Alemania, etc… tienen estado del bienestar). A partir de entonces Donald nos tomó la matrícula. Y desde entonces ¿quizá esté habiendo cierto cálculo electoral en estos encontronazos con la superpotencia gobernada por el “gormiti” del peinado imposible? Quizá, solo quizá. Quizá sobre política declarativa y facilona, y haya que hacer algo por ser solidarios con nuestros amigos de toda la vida. Lo cierto es que Trump ha empezado a empujarnos, la pared cada vez está más cerca y peligra y mucho nuestro bocadillo de sobrasada con queso.

Tracking Pixel Contents