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Opinión

València

La opinión pública sobre la inmigración

Archivo - Inmigrantes llegan a las costas de Reino Unido

Archivo - Inmigrantes llegan a las costas de Reino Unido / Europa Press/Contacto/Marcin Nowak - Archivo

El primer estudio español monográfico sobre inmigración fue realizado por el CIS en septiembre de 1990. Entre otros resultados, estaban los siguientes:

  • El 86,8 % de los encuestados opinaba que una persona debería tener libertad para vivir y trabajar en cualquier país, aunque no fuera el suyo.
  • El 35,7 % opinaba que había demasiados extranjeros trabajando en España, por un 20, 3% que decían que eran los justos y un 15,7 % que no eran demasiados.
  • El 82 % reconocía que estaban poco o nada informados sobre la migración en España.
  • El 86,8 % estaba de acuerdo con las medidas que el Gobierno estaba adoptando para limitar la entrada de inmigrantes en España.
  • En cuanto a cómo de duras debían ser las medidas a adoptar según colectivos de inmigrantes, el 77, 8% dijeron que muy + bastante con inmigrantes del norte de África; 69,6 % con resto de africanos; 54,7 % con filipinos; 31,8 % con hispanoamericanos; 29,7 % con portugueses; 26,7 % con americanos de raza negra; 23,3 % con europeos de países del Este; 18,1 % con norteamericanos; 7,8 % con resto de europeos.
  • A la pregunta: ¿qué hacer con los inmigrantes ilegales que hay en España?, el 51,1 % respondió que arreglar su situación para que pudieran quedarse, frente al 33,2 % que respondió devolver a su país de origen.
  • Y ante la pregunta: ¿si en España existiera un partido político con ideología racista que propugnase expulsar del país ciertos colectivos raciales y religiosos?, el 68,8 % respondió que no lo votaría en ningún caso, el 9 % respondió que sí, si el asentamiento en España de extranjeros supusiera un problema grave, y el 2,1% contestó que sí, aunque la existencia de extranjeros no provocara problemas.

¿Cuándo pasó España de ser un país de emigrantes a ser receptor de migrantes?

Con la crisis económica motivada por la guerra en Oriente Medio, a partir de 1973 se inició el regreso de muchos españoles que habían emigrado al extranjero, especialmente a Europa.

En la década comprendida entre 1975 y 1985 comenzaron a llegar los primeros inmigrantes en búsqueda de trabajo, pero no podía considerarse aún a España como un país de acogida, puesto que solamente residían 165.289 extranjeros en 1975, que pasaron a ser 241.975 en 1985, la mayoría de los cuales se asentaron en Madrid y Barcelona. Fue en la siguiente década (1985-1995) cuando comenzó a convertirse España en un país de acogida, al duplicarse la presencia de inmigrantes, llegando en 1995 a casi el medio millón (499.773).

Hasta 1990, la gran mayoría de los extranjeros residentes en España eran europeos, en concreto procedentes de la CEE. Fue a partir de este año cuando empezaron a llegar latinoamericanos de forma masiva, provenientes muchos de países regidos por dictaduras, siendo los más numerosos los argentinos. También a partir de 1990 empezaron a llegar de manera constante africanos (sobre todo marroquíes), cuya presencia hasta entonces era apenas existente.

Este periodo de incremento de la inmigración coincidió con el inicio en 1991 de una crisis económica y financiera mundial que terminó afectando también a España. El estallido de la burbuja inmobiliaria y bursátil en Japón (con un proceso de revalorización de activos financieros e inmobiliarios que duró entre 1986 y 1991) y la repercusión en la inflación de las tensiones del precio del petróleo ocasionadas por la guerra del Golfo en 1991, originaron una crisis generalizada en los países desarrollados. Aunque el gran volumen de inversión pública que se estaba realizando desde hacía unos años con motivo de los grandes eventos de los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla en 1992 retrasaron la llegada de los efectos de esta crisis mundial a España hasta principios de este mismo año, provocando una recesión económica que duró hasta el segundo trimestre de 1994, ya en agosto de 1991 el Banco de España advirtió del estancamiento de la economía.

Esta coincidencia temporal de incremento de la inmigración y crisis económica hizo que por primera vez se notase cierto nivel de reacción adversa por parte de los españoles hacia los extranjeros no turistas. De ahí que el CIS, probablemente por encargo del Gobierno, realizase dos encuestas sobre inmigración en tan solo siete meses (septiembre de 1990 y abril-mayo de 1991).

Escalada en el ranking de preocupaciones

En junio de 1996, la inmigración ocupaba el décimo puesto en la clasificación de preocupaciones de españoles, según el CIS, con un 7,6 %; muy lejos de los primeros puestos, ocupados por el paro (87 %), la droga (76,2 %) y la delincuencia (53,7 %).

En abril de 2001 había subido al cuarto puesto, con el 15,9 %, todavía bastante alejado del paro (63,2 %) y el terrorismo (63 %).

Al año siguiente (junio 2002) escaló al tercer puesto: 26,3 %, por detrás del paro (63 %) y el terrorismo (49 %). Había un 51,4 % de españoles que pensaban que eran necesarios más trabajadores inmigrantes en el país, por un 36,6 % que creían que no. Un abrumador 86,7 % de los encuestados pensaban que en los años siguientes los inmigrantes aumentarían mucho o algo en España. El 83,6 % creía que solo debía permitirse la entrada a los inmigrantes que tuviesen contrato de trabajo.

En septiembre de 2006, la inmigración pasó a ser por primera vez el problema nacional que más preocupaba a los españoles: 59,2 %, seguida del paro (42,1 %). Desde comienzo de siglo, España venía registrando una de las mayores tasas de inmigración anual del mundo. En 2005 solo fue superada en términos relativos en Europa por Chipre y Andorra.

La crisis de los cayucos y el efecto llamada

En 2006 se registró la llegada de 39.180 migrantes al archipiélago canario, muy por encima de los 11.781 del año anterior y de los 18.056 del año siguiente.

Hasta el año anterior, estos inmigrantes arribaban a las costas canarias en pateras. Pero en agosto de 2025 llegó el primer cayuco transportándolos. Los cayucos son embarcaciones con una estructura más alargada que permiten el traslado de varios centenares de personas.

Fue por esas fechas cuando el PP acuñó el concepto efecto llamada para culpar al Gobierno Zapatero del repunte de llegada a España de inmigrantes irregulares, después de que se llevara a cabo una importante regularización al concederse 575.951 permisos de trabajo. Pero no fue esta la primera regularización masiva en España, ya que el Gobierno González hizo una antes, en 1991, que interesó a 109.068 inmigrantes, y el Gobierno Aznar hizo lo propio entre los años 2000 y 2001, que regularizó a 392.629 inmigrantes.

A partir de 2008, con la llegada de una nueva crisis económica, la preocupación por la inmigración retrocedió, tal como veremos en un próximo artículo.

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