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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

La verdad como método

En un contexto marcado por la polarización, Prensa Ibérica busca acreditar, verificar y contextualizar la información, frente a la viralización de contenidos que no siempre son veraces

Presentación del Estudio de Tendencias Informativas 2025 de Prensa Ibérica y LLYC.

Presentación del Estudio de Tendencias Informativas 2025 de Prensa Ibérica y LLYC. / Fernando Bustamante

Me ha interesado ver y escuchar en el mismo espacio a Pilar Bernabé y Vicente Ordaz durante la presentación del Estudio de Tendencias Informativas 2025, elaborado por Prensa Ibérica y LLYC. Que la delegada del Gobierno y el secretario autonómico de Comunicación coincidan en un mismo foro y sostengan un argumento compartido, en plena era de trincheras, es noticia. Porque después de la comparecencia del ministro Óscar Puente en el Senado, cualquier gesto que rebaje la temperatura del debate público merece ser señalado.

Prensa Ibérica lleva tiempo cruzando el pulso de sus audiencias con la conversación social, para detectar qué preocupa y por qué. En un ecosistema donde cualquiera puede “contar” algo y lo más viral no siempre coincide con lo más cierto, el diferencial es acreditar, verificar y contextualizar. La información veraz es método.

El informe confirma una evidencia que el móvil repite desde hace meses: la polarización actúa como imán del intercambio público. Un foco que deslumbra y proyecta sombras. Mientras la política convierte cada asunto en munición, los problemas que sostienen la vida diaria —vivienda, salarios, movilidad, desigualdad— quedan atrapados en el estruendo. Y, sin embargo, la realidad irrumpe: la dana se convirtió en hito por su carga emocional y por la discusión sobre prevención y gestión.

Cuando la emoción se desborda y el relato se acelera, el periodismo debe ordenar hechos, contrastar versiones y exigir responsabilidades con pruebas. De ahí la relevancia de que Prensa Ibérica, con una red de cabeceras de prestigio, refuerce su arquitectura editorial. No se trata de publicar más, sino de publicar mejor: más contexto, más explicación, menos espuma. La verdad es trabajo cotidiano e imperfecto, pero sometido a reglas y correcciones.

Que el estudio sitúe la desigualdad como hilo transversal no sorprende: es el suelo sobre el que pisan muchos conflictos contemporáneos, del empleo al turismo, del campo a la vivienda. Medir tendencias, mapear conversaciones y entender hábitos es mirar el ecosistema de frente —con datos— para no convertirse en un actor más del ruido. Al final, el periodismo está obligado a demostrar. Y esa obligación es antigua: contar la verdad, aunque no sea tendencia.

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