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Opinión | Viento albornés

Analista

Mejor hacer las maletas

Lo que preocupa a Trump cuando dice que Europa es un invento para joder (sic) a EE UU es precisamente lo que debe hacerse: avanzar en la unión confederal de la UE

València: Despedidas y maletas en el último día de agosto

València: Despedidas y maletas en el último día de agosto

El pasado martes nos levantamos con aquellos datos de paro de 2008 que no llegaban a los dos dígitos y 22 millones de trabajadores -10 son trabajadoras- cotizantes en lo que se refiere al reino de España, pues sistemáticamente nos olvidamos de otros datos en la maraña de la datomanía dudosa y son 3 millones largos los españoles 'invasores' en el extranjero a comienzos de 2025 (con un incremento del 5 %, igual que ocurriera en 2024 respecto al año precedente), generalmente empleados de cualificación y no mano de obra barata cual antaño.

En mi lejana juventud era corriente -algo quizá comentado en estas mismas páginas de Levante-EMV- un dicho tragicómico sobre que lo mejor para hacer en España eran las maletas, principalmente por que se podía migrar a lares más libres, cosa que actualmente parece dudosa, pues puestos a buscar, como hace poco hiciera el historiador valenciano Ricard Camil Torres en un artículo de opinión (revista “Política”, núm. 84, Madrid, diciembre 2024) hasta en Corea del Norte con el misilero, es misión imposible encontrar hoy un refugio donde dispersarse.

Eso sí, siempre nos quedará Finlandia conforme al filósofo Pastor Vico, tanto en su última publicación como en una entrevista del lunes en el diario El Mundo, basándose en estudios de la ONU, y su secreto reside en una tasa de “confianza” interpersonal del 80 % (frente al 30 de España o 15 en México) en la que Pastor observa cómo “el apoyo mutuo es el gran principio de adaptación de nuestra especie” frente al individualismo agresivo o ley del más fuerte, fenómeno que en estos momentos definidos por la mutación geopolítica es notable a simple vista.

Ello trae por su cuenta a mi memoria el Colegio universitario de Magnes de Alcalá de Henares fundado a finales del siglo XVI y así denominado popularmente -estaba dedicado a San Lucas evangelista- por la inscripción que figuraba en su portada: Magnes amoris amor (el amor es imán del amor), pues sólo la fraternidad (“apoyo mutuo”, “confianza”) puede evitar nuestra salida de la vía de progreso que conduce a los valores republicanos clásicos de libertad e igualdad o justicia social y nos adentremos en el proceloso terreno del enfrentamiento que a muy pocos beneficia.

Resulta evidente cómo la solución que adoptan las grandes potencias mundiales de nuestro tiempo pasa por un regreso al nacionalismo duro, iliberal y belicoso, al menos con los tres tenores Vladimir, Xi y Donald por orden de antigüedad, con sustitución de la idea del libre comercio planetario por la vuelta a los aranceles-sanciones decimonónicos y la demonización de todo pensamiento no neorreaccionario o abiertamente fascista como woke e/y/o izquierdista-terrorista, metiendo sus pezuñas en las universidades entre otras necedades negacionistas mil.

Los Veintisiete, nunca mejor dicho, no podemos seguir individualmente esa senda nacionalista, profundamente inútil para estados pequeños aunque se llamen Unión Europea sin cumplir su propio nombre, ergo es lo que preocupa a Trump cuando dice que Europa es un invento para joder (sic) a EE UU y eso precisamente debe hacerse: avanzar en la unión confederal de la UE, con los países que estén realmente dispuestos y puente de plata a los demás, con quienes se pueden mantener otras relaciones de vecindad legal. Sin prisa, pero sin pausa. Mercosur y la India han supuesto lustros perdidos.

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