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Opinión

Una oportunidad para la dignidad

Alberto Núñez Feijóo en una acto de partido.

Alberto Núñez Feijóo en una acto de partido. / Fernando Bustamante

Se puede hacer política de muchas formas y la demagogia es una de ellas. El Gobierno ha aprobado un Real Decreto para regularizar de forma extraordinaria a 500.000 personas migrantes que residen en España, en su mayoría trabajadores sin papeles. El PP de Núñez Feijóo, convertido en una mala copia de Vox, ha puesto el grito en el cielo porque le parece escandaloso. Dicen que se pretende alterar el censo electoral de cara a las próximas elecciones generales, que esto provocará un “efecto llamada” o que es contrario a la normativa europea. Ninguno de estos argumentos se sostiene más allá del interés por convertir la migración en un ariete político contra el Gobierno. Olvidan que medidas como esta se han llevado a cabo durante la democracia, incluidos los gobiernos de Aznar, con tres regularizaciones en los años 1996, 2000 y 2001.

La Comisión Europea le ha dicho al Partido Popular que la competencia para la regularización de inmigrantes es de los Estados miembros, tratándose de una solución legal y viable para dar estabilidad al mercado laboral. Pero eso ya lo sabían. La cuestión es hacer ruido y ahondar en la fractura que patrocina el trumpismo a través de esa concepción schmittiana de la política dividiendo a la sociedad entre buenos y malos. Los malos son los migrantes, claro. Sin embargo, la realidad cuenta otra cosa. Según un estudio elaborado por el Comité Económico y Social a finales del año pasado, ocho de cada diez personas que llegan a nuestro país se integran en la población activa, indicando que España necesitará incorporar 2,4 millones de personas al mercado laboral en los próximos diez años.

La irresponsabilidad del PP en esta materia está llegando a cotas elevadas. ¿Qué se supone que haría Feijóo si fuera presidente del Gobierno? ¿Mantener esta situación entre los márgenes de la economía sumergida? Las patronales de los sectores agrarios y ganaderos avalan la medida. Al fin y al cabo, son quienes mejor conocen esta realidad. La regularización de todas estas personas que ya trabajan es necesaria para el sostenimiento de los principales pilares del estado del bienestar, como son las pensiones, las prestaciones sociales, la sanidad o la educación públicas. Instalarse en la narrativa racista ante el crecimiento electoral de Vox solo les ubica en la insensatez. Dignificar la vida y otorgar derechos a quienes contribuyen al país con su trabajo es una cuestión de justicia.

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