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Opinión | Gol Gran Bajo

El legado de Peter Lim

Petere Lim arropado por Amadeo Salvo en una visita a Mestalla

Petere Lim arropado por Amadeo Salvo en una visita a Mestalla / MIGUEL ANGEL MONTESINOS

¿Qué nos dejará Peter Lim el día que se vaya del Valencia CF? Un ‘flamante’ Nou Mestalla, dirán algunos. Un equipo que lucha por Europa, dirán otros -de esos ya deben quedar muy pero que muy pocos-. Más bien, todo apunta a un club a la deriva, muy cerca de la Segunda División y que deberá tratar de reflotar el nuevo propietario. Pero aparte de todo eso, sí que hay algo que ya es palpable y que, sin duda, lo ha generado la presencia del singapurés ‑-bueno, la suya no, más bien la de sus secuaces en Mestalla-. Y los levantinistas tienen mucho que agradecerle. Porque sin Lim, jamás había existido una rivalidad entre Valencia CF y Levante UD como la que se percibe ahora.

Más allá de aquellos primeros años históricos de cada club en los que se dirimían rivalidades en los campeonatos regionales, Valencia CF y Levante UD apenas se han visto las caras. Es más… salvo cuando el gato subió a la palmera, y tampoco es que ambos lucharan en la competición por objetivos nada similares, la afición valencianista, por lo general, siempre ha mirado a los granotas con paternalismo. Como a ese equipo de la ciudad que siempre está en Segunda o Segunda B, que cae simpático, y al que apoya en esas categorías, ‑salvo si juega contra el Mestalla‑. Y eso ocurrió incluso en las primeras temporadas de la vuelta del Levante a Primera ya en el siglo XXI.

Evidentemente, desde la otra acera siempre ha habido rabia, aunque no por parte de todos, que quede claro: hay muchos levantinistas que se han alegrado por los éxitos del vecino. Hasta ahora, prácticamente todas las generaciones han vivido así la relación entre ambos clubes. La rivalidad, como tal, era inexistente.

Pero ahora, gracias a la acción de Lim, ha cambiado el paradigma. La generación más joven de valencianistas ya no ve del mismo modo al Levante. Lo ven como rival. De hecho, es rival directo en lo deportivo ahora mismo por la permanencia. Apareció, por fin, más de 100 años después, una rivalidad real entre el Valencia CF y el Levante UD. Y bien lo describió el compañero José Luis García Nieves tras el partido de ida de esta temporada como una derrota moral del Valencia, en la que no percibo mérito levantinista alguno. Porque el Levante está donde realmente le toca, incluso bastante mejor de lo que ha sido habitual a lo largo de su historia, luchando por la permanencia. El Valencia CF es el que ha decaído a puntos inhóspitos en sus más de 100 años de vida. Es, en toda regla, una derrota valencianista a la que ha abocado la gestión de Meriton: un siglo después, por fin existe la rivalidad propia de un derbi en el Cap i Casal. Ese es el legado de Peter Lim.

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