Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

València

Del tebeo a la novela gráfica

Género ya transversal, literatura y arte para todos los públicos, el cómic gana adeptos hasta el punto de que el 14 % de lectores españoles se declara lector de historietas o novelas gráficas

Akira Cómics, la tienda del Barrio del Pilar galardonada con el premio Eisner a la mejor librería de tebeos del mundo.

Akira Cómics, la tienda del Barrio del Pilar galardonada con el premio Eisner a la mejor librería de tebeos del mundo. / Alba Vigaray

Los niños de mi generación esperábamos con ansiedad e ilusión la publicación semanal de aquellos tebeos (entonces se llamaban tebeos) que alentaban nuestros sueños de aventuras, a la vez que nos iniciaban en la lectura. Acudíamos ansiosos al quiosco en busca de las historias de Roberto Alcázar y Pedrín, de El capitán Trueno o de Mortadelo y Filemón. Vistos con el prisma de hoy quizá esos personajes no se ajustaban a lo políticamente correcto ni atendían a una pedagogía democrática. Sin embargo, al igual que ocurría con las novelas publicadas por entregas en el siglo XIX y buena parte del XX, aquellas tramas y dibujos nos aficionaron a muchos a la literatura. Y ya afortunadamente para siempre.

Dicen los expertos que la adolescencia resulta un periodo clave para no perder el impulso lector de la infancia. Si los chicos y las chicas mantienen el gusto por leer en la famosa edad del pavo, el placer de la lectura los acompañará de por vida. Después de los tebeos llegaron cómics, tanto para niños como para adultos, con viñetas y personajes de alcance universal. Así irrumpieron en nuestro país el flequillo de Tintín con el capitán Haddock y el perro Milu; la memorable pareja del astuto Astérix y el bruto de Obelix en la aldea gala; o el elegante y misterioso marinero Corto Maltés, que trazó la línea del destino en su mano con una navaja. Famosos en todo el mundo, estos cómics, junto con el manga, marcaron la transición hacia un fenómeno global y en auge como las novelas gráficas de hoy.

Acabo de leer una novela gráfica, Nieve en los bolsillos (Norma editorial), que mi veinteañera sobrina Clara me regaló estas navidades. Obra del consagrado viñetista catalán Joaquim Aubert, de nombre artístico Kim, narra en una clave autobiográfica sus peripecias como un joven emigrante en la Alemania de 1963. Al terminar el libro puedo decir que en pocas ocasiones he visto tan bien reflejada una realidad que, por motivos personales, conozco de cerca. Retrato agridulce, emotivo y lúcido, de cientos de miles de españoles que emigraron a la Europa rica para encontrar allí el trabajo y la prosperidad que no hallaban aquí, Nieve en los bolsillos aúna el arte visual de un gran dibujante con una ágil narrativa. A base de abordar géneros y temas muy variados, desde los conflictos sociales a la ciencia ficción pasando por asuntos de actualidad, esa versión amplificada del cómic que se llama novela gráfica triunfa cada día más. De hecho las librerías especializadas en cómic de Valencia pueden ofrecer testimonio del auge de una tendencia literaria que ha venido para quedarse. O una paisana como la dibujante Ana Penyas, premio nacional de cómic, serviría de ejemplo de la calidad de las recientes novelas gráficas. Género ya transversal, literatura y arte para todos los públicos, el cómic gana adeptos hasta el punto de que el 14 % de lectores españoles se declara lector de historietas o novelas gráficas. Por cierto, una modalidad literaria el cómic que suele leerse y verse en ediciones de papel, lo que demuestra que la letra impresa convivirá sin duda en el futuro con la digital. En cualquier caso, bienvenido sea todo lo que incite a la lectura.

Tracking Pixel Contents