Opinión

Redactor
T'amaré, ¡por fin!, Benidorm Fest
RTVE se vuelca con su festival de la música, tras salirse de Eurovisión, y ofrece un producto televisivo a la altura de las grandes producciones

El dúo Tony Grox & Lucycalys durante su actuación en el Benidorm Fest 2026. / Morell/EFE
La primera edición del Benidorm Fest y sus canciones convertidas en himnos, como 'Ay, mamá' de Rigoberta Bandini o 'Slo Mo' de Chanel, aportaron un halo de ilusión y esperanza a los amantes de la música y, especialmente, a los seguidores del festival de Eurovisión. Televisión Española apostaba por un festival propio, concebido como una preselección eurovisiva, para reivindicar la música y alejarse de otras galas cutres y rancias del pasado con la intención de conseguir un producto televisivo de calidad. Se intentó, pero la alegría duró solo tres galas. El polémico desenlace, con dudas sobre la credibilidad del jurado, fue un mazazo para el formato -maquillado por el tercer puesto de Chanel en Eurovisión- porque desencantó a la industria musical y, sobre todo, a los artistas consolidados, con algunas honrosas excepciones. El resultado fueron ediciones posteriores con una menor calidad de las canciones, una pérdida de diversidad de géneros musicales y una sucesión de cantantes jóvenes con directos dudosos. No faltaron algunas viejas glorias con ansias de recuperar el foco mediático. La última, Melody, la ganadora de la cuarta edición, con una canción y propuesta desfasadas; un triunfo que amenazó con herir de muerte al formato.
La televisión pública hizo un ejercicio de autocrítica y ejecutó una remodelación de su comité de elección de las canciones, eliminando algunos de los más polémicos. Esto unido a la salida de España de Eurovisión, el único gran ente en oponerse frontalmente a la participación de Israel en el festival, ha servido -doy las gracias- para que Televisión Española de un nuevo impulso al Benidorm Fest y recupere las ideas e intenciones de la primera edición. Sin la obligación del ganador a participar en Eurovisión, sin los clichés de las propuestas eurovisivas, sin el debate enfurecido sobre el ganador y con la contratación de Sergio Jaén, director artístico de la ganadora del pasado año en Eurovisión; el salto de calidad -a nivel musical y, sobre todo, técnico- ha ofrecido la mejor final de sus cinco ediciones. Y, por tanto, podemos decir sin ambages: "Bienvenido, ¡por fin!, Benidorm Fest".
'Show' de calidad
La final del sábado fue un verdadero espectáculo televisivo a la altura del propio festival de Eurovisión. La factura técnica en realización e iluminación fue excelente; solo cabe comparar cualquiera de las 12 finalistas de este año con las de las ediciones precedentes; pocas aguantarían un visionado a doble pantalla; tal vez, solo el 'Ea, ea' de Blanca Paloma. Es lo que debió ser la primera edición. Otro de los aciertos de esta edición han sido las propias canciones: temas radiables y actuales, con estribillos pegadizos; y géneros diversos, desde la copla electrónica hasta el indie, pasando por la bachata, el rock o el pop flamenco. Más de la mitad de ellas se han colado en mi lista de Spotify, sinceramente. Si hay un pero este año es el de la ausencia de canciones en idiomas cooficiales. Muchos encumbran el repertorio de la edición del 2022, la nostalgia es un factor clave; pero de esas 12 primeras canciones, se salvaba solo la mitad. Les invito a reescucharlas.
Los deberes están hechos de cara a la industria, algo esencial para fortalecer el festival y asegurar su supervivencia con estándares de calidad. Es cierto que desligarse de Eurovisión ha mermado el interés tanto en la conversación habitual, como en las audiencias televisivas. Pero esta es una edición de sembrar frutos futuros. Para ello, Televisión Española debe corregir algunas cosas. La principal, los horarios de las semifinales. Es impensable que un poducto pueda atraer al público empezando a las 23 horas, tras La Revuelta y el futbol, y acabar más allá de la una de la madrugada. Pero no estaría de más ofrecer más facilidades a los artistas y discográficas con el objetivo de atraer a cantantes y grupos de larga trayectoria -la participación de Miranda ha sido todo un acierto- y eliminar todo rasgo de ser un festival para lanzar nuevos artistas. Un poco más de ritmo televisivo a la gala y crebilidad por parte del jurado, no estaría mal.

Miranda! & bailamamá durante la segunda final del Benidorm Fest 2026 / ED
Observarán que he eludido hablar de quién ganó este sábado. El premio no era baladí: 100.000 euros para el artista y 50.000 para los compositores del tema; más la Sirenita de Oro a semajanza de las del histórico Benidorm Fest. Poco importaba este año. En esta quinta edición, hemos ganado todes. Pocas veces existen las segundas oportunidades; ojalá esta no se desperdicie. ¡T'amaré, Benidorm!
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