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Opinión | El día del señor

València

Portugal, tan cerca

Donald Tump y Bad Bunny

Donald Tump y Bad Bunny / Sport

Ustedes ya conocen el argumento: en la final de no sé qué súper Bowl, y no por maldad sino por empleo regular de las neuronas, los coros y danzas, las prédicas y coreografías de los latinos oscurecieron –o iluminaron, según se mire– el terreno de lucha entre Poplandia y el meneo de caderas de Shakira. Todo casi inocente por más que Donald Trump lamente un espectáculo a su parecer de poca consistencia: no me lo imaginaba de crítico teatral, pero ya ven.

Igual don Donald vivió en un estremecimiento estético aquel seis de enero, fecha de mi cumpleaños y del asalto impune al Capitolio. Los ultrapatriotas reventaron la cabeza de unos policías incapaces de contener aquel atropello del tío con cabeza y cuernos de búfalo y demás descabezados: pensarán que fueron o serán indultados más pronto que tarde. Los hechos se suceden, pero prolongan una ruidosa e invariable quietud. Ya ha ocurrido y quien prende la mecha suele ser el albañil de Manhattan: promociones Trump.

Dicen los agoreros que el choque entre liberales y autoritarios está servido y no hará más que crecer. Espero que no: de momento hay un Bad Bunny, un conejito malo del que se tienen muy diversas apreciaciones, con el conejito, digo. Como decía mi madre: “Als rics i als bojos, tot els para bé”. De momento hay una asombrosa coincidencia entre la cómplice de Jeffrey Epstein y los posibles delitos del Presidente: les perdonarán este desliz, desliz de matarse, porque indultarla es su principal y puede que único activo.

Todo hubiera sido mucho más fácil si Trump viera en una señora hermosa e inteligente algo más que un meat loaf, un cacho de carne, pero no es así y sus seguidores se afanan en ofuscarse porque no tienen el detalle de dudar un momento. ¿Adónde fue tanto galán? A los miles de informes de toda clase que cayeron oscurecidos por las tachaduras de la seguridad nacional. Ahora ves una película y el agente principia por un “¡seguridad nacional!” como pudiera decir “ !Ave María Purísima¡” En efecto, el clima es como para huir y me gustaría que fuésemos portugueses que han contenido los disparates de le extrema derecha con un pacto constitucional sin mamporreros.

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