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Opinión | Bombeja Agustinet!

El banderín que nos guía

Uno de los banderines del Ciutat de València

Uno de los banderines del Ciutat de València / Adolfo Benetó / Llevant UD

El domingo fallamos un “match ball”, como tantas otras veces. Convivimos con ello desde hace una eternidad. Habitamos el alambre y eso genera situaciones extremas, instantes decisivos. Somos una entidad humilde y no siempre salimos airosos de esos retos, lógicamente. A veces son dolorosos, claro. Pero somos el Llevant. Nos volvemos a levantar y seguimos adelante. Una y otra vez. Desde 1909.

Nadie dijo que fuera fácil ser levantino. Perdimos una guerra y nos quisieron hundir en nuestro mejor momento deportivo. Enterraron 80 años nuestro único título estatal. Nuestro fundador murió en el exilio y su familia fue perseguida. Pretendieron desahuciarnos de Vallejo. Ferrete nos anuló el gol del ascenso a Primera, al pitar el final mientras el balón iba camino de las mallas, donde terminó. Nos descendieron dos categorías seguidas en los 80 (¿Quién tiene una joya como esta en su palmarés?). Regresamos a Primera tras una ausencia de 39 años y nos descendió el estamento arbitral. Nuestro ayuntamiento tardó décadas en adecentar los accesos al Nou Estadi. Salvamos por los pelos el embargo judicial de la Mare de Déu del estadio. Perdimos un ascenso por un penalti en el 129’, después de seis minutos de revisión del VAR. Cinco minutos después, uno de nuestros capitanes, criado en Buñol, saltó del barco camino de Mestalla, tras firmar un contrato infinito y anunciarlo en el castillo de Dénia… Y quien quiera más rock and roll, que se lea las 3.200 páginas de «Historia del Llevant UD».

Nuestra liga

Muchos granotes durmieron poco y mal la noche del domingo. Incluso la del lunes. Muchos niños lo pasaron mal en los patios de los colegios. Hoy las huestes blaugrana ya estamos en pie, ansiosos por empezar el otro derbi, contra el mejor equipo valenciano de la última década. Quedan 15 partidos, 45 puntos en juego. No hay tiempo de relamerse las heridas. Afrontamos el reto (mayúsculo) de sumar lo que sea ante el submarino y en el Camp Nou. Y si no se puede, nada habrá terminado, porque luego se inicia otra liga, mucho más asequible, de seis partidos. Nuestra Liga: Alavés, Girona, Oviedo y Getafe en el Ciutat, Vallecas y Anoeta. Será el tramo decisivo. El que nos permitirá llegar a la recta final bien posicionados. Podemos hacerlo. Vinimos a Primera a sufrir y a luchar. ¿A qué, si no?

¿Alguno de los 21.000 quiere tirar la toalla? Hemos perdido una batalla. No la guerra. Ni mucho menos. Tenemos estos futbolistas y a Luís Castro, que han demostrado que pueden ser realmente buenos, si dan lo mejor de sí mismos, si aciertan. Tenemos esta hinchada. Nuestra resiliencia. Nuestro estoicismo. Nuestra capacidad de supervivencia. Nuestro ADN granota. ¿Tiramos la toalla?

Si ganamos al Villarreal, Dela, líder auténtico de este grupo, más allá de jerarquías impostadas, debería capitanear la vuelta al estadio enarbolando el banderín blaugrana del córner. En cada triunfo, hasta el día de la salvación. Como símbolo de lo que somos. La resistencia. Contra todo. Contra todos. Desde hace casi 120 años, que se dice pronto.

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