Opinión
Marco Rubio en Múnich y la C. Valenciana: el "primero, los nuestros" que nos quieren colar
Si los nuestros van primero, los otros sobran. Y con ese giro te venden un paquete completo. Frente a ello, contrapongamos “primero, los valores compartidos”

Marco Rubio. / LEV-EMV
Escuché a Marco Rubio en la Conferencia de Múnich y pensé que aquello no iba solo de Ucrania o de la relación transatlántica. Iba de cómo se fabrica un marco mental que aterriza en la conversación cotidiana. Un marco que cabe en una frase: “Primero, los nuestros”.
Esa idea siempre tiene público. La familia primero, mi pueblo primero, los valencianos primero. Es instinto de protección. El problema no es querer cuidar lo tuyo, sino qué te meten dentro de esa frase.
La nueva derecha convierte “primero los nuestros” en una política de suma cero. Si los nuestros van primero, los otros sobran. Y con ese giro te venden un paquete completo. Fronteras como salvación, inmigración como amenaza, transición ecológica como culto y reglas comunes como estorbo. Es trumpismo para desplazar el debate de cómo mejoramos la vida a contra quién nos defendemos.
¿Por qué importa esto aquí, en la Comunitat Valenciana? Porque no es una anécdota extranjera. Aquí ese marco ya tiene traductores y altavoces, PP y Vox. Basta mirar la política valenciana reciente. Convivencia convertida en sospecha, diversidad tratada como problema y transición verde ridiculizada para tapar falta de proyecto y mala gestión.
No hay que discutir cada frase de Rubio, sino disputar el marco. Si aceptas su campo de juego, terminas defendiendo siempre a la contra. Frente al “primero, los nuestros” que usan para dividir, contrapongamos “primero, los valores compartidos”. Sin valores compartidos no hay convivencia en común.
Ahí entra lo común. Lo común es lo que construimos y sostenemos entre todos para proteger a los nuestros. La sanidad pública, una escuela que funciona, una vivienda que no expulsa, servicios sociales que sostienen y empleo digno. Y lo común no es solo un catálogo de políticas. Es una idea de libertad compartida. La fuerza de la suma frente al capricho de uno, la ley y los derechos frente al abuso del más fuerte.
Por eso el “primero los nuestros”, cuando se usa para dividir, no es un gesto de protección. Es una puerta a una forma de mandar basada en el miedo y en la obediencia. Parte de una premisa peligrosa. Tratarnos como menores de edad, incapaces de decidir con libertad y responsabilidad. Y eso, al final, es un insulto a nuestra libertad.
Aquí aparece el tema migratorio. Lo presentan como amenaza a la cohesión, pero sería un error responder como si no hubiera fricciones. La gente percibe presión cuando una ayuda tarda, cuando un aula está masificada o cuando el alquiler se dispara. La respuesta no es señalar al último de la fila. Es gobernar la realidad con recursos suficientes. Si aumenta la población, tienen que aumentar los recursos. Más plazas y profesorado, más atención primaria, más parque público de vivienda y límites a la especulación. Cuando no lo haces, aparece la competencia por migajas. Y ahí la extrema derecha pesca. “¿Veis? Te quitan lo tuyo”. No. Lo que te quita lo tuyo es la mala política.
El segundo eje del discurso de Rubio es más preocupante en nuestra tierra, el clima. Lo ridiculiza como capricho ideológico. Aquí no es un debate de salón. Olas de calor, incendios más difíciles de contener y episodios extremos recuerdan que la prevención no es un lujo. Negar la evidencia científica no protege a nadie. Deja a la gente a la intemperie. Y además hay otra mentira, que la transición ecológica empobrece. En una economía como la valenciana, una transición bien hecha puede ser oportunidad industrial y empleo.
Por eso, frente al marco importado del miedo, necesitamos una respuesta que combine firmeza y propuesta. No entrar en el juego de ellos contra nosotros, y sí defender una identidad valenciana abierta y plural. Una Comunitat que no se deja dividir entre de aquí y de fuera, entre lenguas o entre generaciones.
La defensa de lo común no puede basarse en planteamientos ilusos ni en el sectarismo, aunque se haga en nombre de valores altos. Así que la pregunta no es quién va primero. La pregunta es más seria. ¿Vamos a dejar que nos enfrenten o vamos a cuidar lo común? ¿Vamos a aceptar que la solución es levantar muros, o vamos a exigir lo que de verdad protege a una tierra como la nuestra? Sanidad, educación, vivienda, empleo digno, convivencia y prevención, eso es lo que nos protege de verdad.
Porque al final la política no va de gritar más ni de buscar culpables fáciles. Va de poner los medios para que cualquier persona pueda avanzar. Una escuela pública fuerte, una atención sanitaria a tiempo, una vivienda que no expulse y una convivencia basada en derechos y responsabilidades compartidas. Va también de decir la verdad sobre el clima e invertir en prevención. Y por eso, aquí, en la Comunitat Valenciana, no da igual quién gobierne. Nos jugamos los valores compartidos, nos jugamos lo común aquí y ahora.
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